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09
Feb 2012
09:44
Zambia y Costa de Marfil a la final, por Rafa Benítez

Fútbol Profesional

Rafa Benítez

Ya tenemos final de la Copa de África y con sorpresa incluida, que hay quien sostiene que son las que hacen grande a nuestro deporte rey. Zambia sorprendió y se coló en la gran fiesta en la que tendrá a Costa de Marfil, esto estaba más en consonancia con los pronósticos, como ‘pareja de baile’. Ghana se dejó en el camino ese favoritismo que se le había otorgado a la hora de hacer las cábalas quinielísticas para la gran final. Un gol de Makuya bastó para sellar el pasaporte a la gloria y para dejar sin opciones a los Ayew, Asamoah y compañía. En el otro lado del cuadro final, también un único gol, en este caso con la firma de Gervinho, bastó a los costamarfileños para sacar billete en primera clase. Como ha venido siendo norma, las semifinales también nos han dejado mucha miga para comentarlas. Vamos a ello.

Ghana, 0-Zambia, 1.

Ghana partía como favorita para alcanzar la final y, sin embargo, Zambia terminó por dar la sorpresa.
Con un 1-4-2-3-1, el cuadro ghanés se mostraba como un bloque muy peligroso, tenían más posesión e incluso tuvieron más ocasiones que su rival. Pero el trabajo colectivo y el orden que impuso Zambia le permitió aguantar el 0-1 hasta el final. Todo podría haber sido distinto si Gyan (Ghana) hubiese marcado el penalti que lanzó y que terminó desperdiciando. Tampoco transformó algunas de las ocasiones de las que disfrutó en los lanzamientos de Gyan, J. Ayee o Asamoah. Por su parte, Zambia también tuvo una clara ocasión en la que Katongo no hizo gol verdaderamente por muy poco.

Ghana daba más sensación de poder llevarse el choque por la calidad de sus hombres de ataque, A. Ayew y J. Ayew con habilidad por fuera, y Asamoah con buen manejo por dentro por detrás de su punta, Gyan. Protegidos por dos sólidos medios centros, como Boateng y Annan, y cerrando con una defensa que pasaba pocos apuros.
Era clara la sensación de que eran superiores aunque, por el contrario, fueron incapaces de concretar ese dominio. Sus futbolistas, buenos en el plano físico y con buen ritmo de juego, aparecían algo desordenados en la presión.

Por su parte, Zambia se amparaba en un dibujo con un 1-4-4-2 muy elástico y con bastantes cambios de posiciones. Especialmente en el medio campo. Aunque inicialmente se puede apreciar en el esquema de partida un sistema muy definido, luego cambian bastante sus posiciones tanto Kalaba como Chansa y hasta Kasonde. En el segundo tiempo, con la sustitución de Lungu por Kasonde, Chansa pasa a jugar de mediocentro junto a Sinkala.
Con todo, lo más destacado de Zambia eran su orden y su capacidad de trabajo y con muchas ayudas en defensa, especialmente de Sunzu, que ha hecho un gran partido. Su portero, Mweene es decidido y tiene una definida personalidad. Sale a buscar los balones por arriba no siempre con efectividad, pero está continuamente ‘encima’ de sus defensas, con lo que no deja que se relajen. El bloque tiene buenos movimientos de salida al contragolpe y se repliega bastante rápido. El gran gol de Mayuka fue decisivo, más aún tras ver la segunda tarjeta amarilla Boateng y quedarse Ghana con diez jugadores en los minutos finales del encuentro.
En definitiva, y a manera de resumen, se impuso el colectivo por encima de las individualidades.

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Mali, 0-Costa de Marfil, 1

Mientras, en la otra semifinal sí que se ha impuesto el que figuraba en las apuestas como favorito tal y como queda dicho anteriormente. Costa de Marfil, ganador a la postre igualmente por la mínima, saltó al campo con el mismo sistema con el que finalizó su compromiso de cuartos de final, el evolucionado 1-4-2-3-1 que tan buen resultado le ha dado. Quizás argumentado en un intento por aprovechar todo el potencial que genera Yaya Touré quien, por su poderío físico, es capaz de llegar siempre muy bien y con soltura desde atrás. El bloque es bueno en el plano físico, tiene indudablemente más calidad individual que Mali y, además, ha sabido siempre interpretar bien el contragolpe. Lo mismo podríamos decir de las incorporaciones desde la segunda línea. Sirva como ejemplo al efecto el gol conseguido por Gervinho. Al margen de lo anterior, ha sabido imprimir un más que aceptable ritmo de partido y ha tenido siempre más posesión.
Luego, en el segundo periodo, ha sabido manejar, y sobre todo administrar mejor, las fases importantes del duelo. Ha mostrado un excelente equilibrio defensa-ataque y sus movimientos de repliegue han aparecido habitualmente ordenados, con buen balance defensivo de los dos medioscentros, Tioté y Zokora. Del mismo modo, han tenido mas salida del balón por fuera que por dentro.

Como aspectos a resaltar podríamos añadir el buen trabajo de Y. Touré, con sus movimientos entre líneas, incorporaciones, recorrido y ofrecimientos en momentos importantes, y el desborde y desequilibrio por la banda del goleador Gervinho.

Por su parte, Mali, con un sistema 1-4-2-3-1, tuvo disciplina e intensidad defensiva como virtudes principales. Al margen, eso sí, de una buena capacidad de trabajo, un aseado ejercicio en acciones de estrategia y, en general, defendiendo mejor por dentro que por fuera. En el gol recibido, quedaron al descubierto sus principales defectos: una defensa desorganizada y sus centrales demasiado lentos en las basculaciones. En el segundo periodo fueron de más a menos, con buena actitud y una notable voluntad, aunque no tuvieron buenas transiciones defensa-ataque. También se mostró irregular en la salida del balón y en ningún momento logró hacerse con el control, con el ritmo del encuentro.

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En definitiva, el domingo asistiremos a una final que se puede tildar de inesperada, si es que es correcto hacerlo así, con un nuevo favorito, Costa de Marfil, midiéndose a uno de los equipos sorpresa, que además lo ha hecho bien durante todo el campeonato, Zambia. Estamos llegando al final, no hay que perderse ningún detalle para luego analizarlos aquí.