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11
Jul 2019
10:01

Apenas llevamos una semana en China y estos siete días parecen ya un mes por la cantidad de situaciones totalmente distintas que estamos viviendo.

Tanto mi cuerpo técnico como yo mismo hemos visitado muchísimos países y hemos trabajado durante años en España, Italia e Inglaterra. Sin embargo, esta experiencia no tiene nada que ver con todo lo anterior.

Milenios de cultura y tradición

Estamos en un país con una cultura milenaria y unas tradiciones que condicionan tu comportamiento desde el primer minuto en que pones el pie en él.

Evidentemente, lo primero es el idioma. Todos aquellos extranjeros con los que hablamos nos dicen que es muy difícil de aprender. Durante el viaje en avión, viendo una película para ir conociendo algo más de su cultura, te llamaba la atención, entre otras muchas cosas, el respeto a los mayores y al maestro, que te enseñan lo que es la vida y el chino escrito. La caligrafía china es casi un arte, escribir bien y además rápido requiere muchas horas de aprendizaje. Ver en directo cómo escriben y lo rápido que lo hacen es muy interesante.

Leyendo un poco sobre esta apasionante cultura descubres que no sólo tienen la Gran Muralla o la invención de la pólvora entre sus hitos más destacados, también inventaron el papel, la carretilla… incluso la pasta no es originaria de Italia. Marco Polo la importó de China cuando regresó a occidente tras visitar este país. El Gran Canal que une los ríos Yangste y Huai es una obra de ingeniería más importante incluso que la propia muralla, por la complejidad y utilidad del mismo.

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En fin, otro mundo, como se dice en España, que espero ir descubriendo poco a poco y tal vez compartiendo con todos aquellos que quieran seguirnos en esta experiencia.

Cálida bienvenida

Desde nuestra llegada a China, ya apreciamos el respeto y el aprecio que nos tenían. Siempre pendientes de cualquier cosa que quisiéramos y tratando de agradarnos. Todos sabemos por experiencia que, en el fútbol y en la vida, cuando te quieren, te valoran y respetan tratan de hacer que las cosas sean más fáciles para ti, por lo menos hasta que llegan los malos resultados o los momentos difíciles. Sin embargo, he de decir que he tenido más reuniones con el ‘Chairman’, el Presidente y el Manager General en esta semana que en tres años en el Newcastle y no han sido reuniones de trabajo, sino muestras de respeto en las que hemos podido apreciar la diferencia, una vez más, entre nuestras culturas.

Trabajo día a día

Antes de ponerte a dirigir un partido o un entrenamiento te encuentras con algunos problemas que son nuevos, que no habíamos experimentado en los otros países en los que habíamos trabajado o visitado.

Cuando vas a jugar al extranjero con tu equipo llevas traductores, pero te diriges directamente a tu equipo que, o bien entienden tu lengua o tú hablas la suya. Aquí evidentemente no es así, la mayoría de los jugadores y la gente a tu alrededor no te entienden ni tú les entiendes por lo que la más mínima corrección en un entrenamiento requiere que tengas un traductor a tu lado. Pero no sólo tú, también todos tus ayudantes por lo que a veces, como bromeaba con mis amigos de prensa del Newcastle, ‘esto parece el camarote de los hermanos Marx’ por la cantidad de gente, todos necesarios, que hay en una habitación.

Conociendo Dalian

Dalian es una ciudad costera que se moderniza rápidamente. En estos pocos días nos han llamado la atención muchos edificios nuevos además de la Xinghai Square, la plaza más grande de Asia, las buenas carreteras desde el aeropuerto al hotel o al campo de entrenamiento y la limpieza de las calles. Están orgullosos porque tienen el mejor marisco de China y hemos comprobado que las cerezas, típicas de esta zona, también están buenísimas.

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Volviendo al tema de la comunicación, si no tienes WeChat, su red social más importante, estás perdido. Necesitas WeChat para comunicarte, enviar fotos, mensajes de texto y de voz, pero, sobre todo, para pagar en el supermercado. No llevan dinero, llevan su teléfono con su identificador y con eso pagan la compra del día a día, el taxi o la factura en el restaurante. El mayor problema es que está en chino, así que necesitas nuevamente el traductor que siempre va junto a mí o a mis ayudantes.

La barrera del idioma

Como imaginarán, la primera cosa que te aconsejan todos los entrenadores extranjeros que trabajan o han trabajado aquí no es fichar un buen delantero, sino un buen traductor que transmita tus ideas de la mejor manera posible a tus jugadores. El traductor no sólo debe saber tu idioma (el mío sabe inglés), sino que además debe saber de fútbol para transmitir el sentido de lo que quieres decir.

Me he reunido con el responsable de la construcción de la nueva Ciudad Deportiva, con el delegado del equipo (Team Manager), con el utillero, con el chofer que nos lleva de un lado al otro y siempre va un traductor con nosotros. Pero lo más complicado es el trabajo diario en los entrenamientos (apenas llevamos cinco sesiones), cuando cada ejercicio, cada explicación, cada corrección depende de tu traductor y, cómo decía antes, no sólo para mí, sino para todos mis ayudantes. Tenemos tres traductores y seguimos buscando alguno más, porque toda ayuda en este aspecto va a ser importante.

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Para no extenderme mucho en esta introducción de lo que será nuestra experiencia en China, terminaré comentando algo de nuestro primer partido. Antes de nada, me gustaría felicitar a mis jugadores porque no era fácil adaptarse a un nuevo cuerpo técnico. Ganamos 3-1 al Henan Jianye y les puedo decir que la sensación ha sido muy extraña. No puedes transmitir las órdenes directamente a muchos jugadores sino que lo tienes que hacer a través del traductor: si tú gritas, él tiene que gritar y confías en que diga lo mismo que dices tú. Al menos, con los extranjeros podemos comunicarnos en inglés, español o en el caso de Marek, en italiano aunque ya sabe, por nuestra experiencia juntos en Nápoles, qué es lo que queremos. Pero el intérprete tampoco puede estar todo el tiempo contigo porque el cuarto árbitro le dice que tiene que sentarse y te encuentras allí sólo, haciendo gestos para ver si eres capaz de ajustar alguna posición. Como decía antes, nada que ver con nuestras experiencias pasadas.

Por último, una pequeña anécdota. Al terminar el partido, entré en el campo para saludar al árbitro, como solía hacer en Inglaterra si no estaba muy enfadado, y me dijeron que no podía. Tuve que esperar a que se saludasen todos los jugadores en el centro del campo entre ellos y con los árbitros; luego nuestros jugadores fueron dando una vuelta al campo celebrando la victoria con los aficionados que, por cierto, apoyan bastante al equipo por la tradición futbolística de este equipo que ganó muchos trofeos en el pasado.
Como dije al principio, siete días, una semana, ¡qué experiencia!