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18
Dic 2011
16:01
Un Barça muy superior golea en Yokohama

Articulos en General

Rafa Benítez

Otro título para la sincronizada maquinaria azulgrana. Una nueva victoria incontestable que nace de la superioridad y la contundencia. Pep Guardiola y sus chicos volvieron a imponer su fútbol, ante un buen equipo, diga lo que diga el marcador, en la finalísima del Campeonato del Mundo de Clubes. El 4-0 en Yokohama no deja lugar a la duda y sitúa de nuevo al equipo español en la élite del panorama balompédico mundial. Dos goles de Messi, uno Xavi Hernández y otro de Cesc, más un cuidado ejercicio futbolístico como excusa, le dieron el preciado trofeo a los azulgranas. Viendo a Pep y a sus chicos recoger el mismo, rememoré un montón de sensaciones que viví el pasado año cuando ganamos con el Inter ese mismo torneo y lo comparé con lo que se siente cuando se pierde, que también me tocó esa cruz de la moneda, con el Liverpool y en el 2005. Por eso, y con urgencia, mi felicitación para todos ellos.

Vamos al partido. El FC Barcelona insistió en su defensa de tres, con Puyol, Pique y Abidal, y pobló el medio campo con Dani Alves muy abierto a la derecha, Busquets como pivote referencia en el medio centro y Xavi Hernández un poco a la diestra. Inicialmente, Thiago Alcántara se situó a su izquierda e Iniesta muy abierto, también en esa zona, casi como un extremo. Pero enseguida intercambiaron sus posiciones. Por su parte, Cesc Fábregas era el vértice del rombo de medio campo, con Messi en su papel de falso delantero centro, pero intercambiando su posición continuamente con Cesc.

Enfrente, el Santos jugaba un 1-4-3-1-2, con la novedad de Bruno Rodrigo, un central, jugando como lateral derecho, en la posición que habitualmente ocupa Danilo (lateral ofensivo) y que esta vez arrancó en mediocampo en lugar de en la zaga. Por lo tanto, su línea defensiva, con Cabral en la portería, estaba compuesta por Bruno Rodrigo, Edu Dracena, Durval y Leo, como lateral izquierdo. Un mediocampo de tres, con el citado Danilo en la diestra, Henrique en el centro y Arouca en la izquierda, Ganso haciendo la mediapunta o el enganche por delante y Neymar y Borges como puntas de lanza más adelantadas.

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El plan de FC Barcelona era, como siempre, tener mucho balón y hacerlo circular de un lado a otro hasta encontrar ese pase de gol definitivo. Y el del Santos, muy claramente, defender con ocho hombres detrás del balón y darle libertad a los tres futbolistas más avanzados para intentar salir con rapidez en improvisados contragolpes.

El partido se desequilibró a los 16 minutos tras un espectacular, muy plástico, control de Xavi y un remate no menos brillante de Messi. Genial gol fruto del dominio y la superioridad del Barça. El 2-0 no tardó en llegar y lo hizo a los 23 minutos. Una incursión de Dani Alves por la derecha, un desmarque de ruptura, buscando la espalda de los centrales, de Messi y se crea un espacio en el centro en el que recibe Xavi para enviar a la red desde casi el punto de penalti.

Se evidenciaba la tendencia de Bruno Rodrigo, como central, a irse para adentro y dejar muy libre a Thiago, que se convierte en una referencia fácil a la hora de abrir el juego.

Cuando agonizaba la primera parte, llegó el 3-0 de Fábregas aprovechando un rechace en el área pequeña. Antes, ya había avisado con un tiro al palo en una carrera diagonal a la espalda de los centrales brasileños, que, a pesar de tener tres centrales en ella, era una zaga demasiado vulnerable por el centro por la falta de presión de los centrocampistas al poseedor del balón.

Mientras, del Santos sólo podemos destacar un tiro de Borges (m. 26), que para sin problemas Valdés, tras un desajuste de la defensa del FC Barcelona. La sustitución de Danilo por Elano, jugador más ofensivo, no cambió el dibujo de los brasileños.

SEGUNDA PARTE


Tras el descanso, maniobra mínimamente el Santos y Neymar se desplaza más a la izquierda y se retrasa un poco, aunque luego, a medida que avanza el partido, sigue moviéndose con absoluta libertad en funciones de ataque. Elano, por su parte, se coloca en la izquierda en medio campo y Arouca, a la derecha. Pero la realidad sigue siendo la misma, que el Barça continúa teniendo ocasiones aunque no consiga ampliar el tanteador hasta que empieza a llegar el final del partido.

Con todo, el bloque brasileño tuvo sus ocasiones de gol. Casi todas con la firma de Neymar, alguna con la colaboración de Borges, casi todas en el arranque de la segunda parte. Fueron fuegos de artificio, cuando el Barça recompuso su figura volvió a haber un solo equipo en el terreno de juego.

Pep Guardiola retiró a Piqué y sacó a Mascherano. Claramente no responde a un cambio táctico, a mí, puede que por el cariño hacia Javi, me suena a premio por su excelente rendimiento y compromiso con su equipo y con la filosofía de su entrenador. No es fácil para uno de los mejores mediocentros defensivos del mundo, sino el mejor, jugar permanentemente como central por necesidades del guión de su equipo.

Aunque bajó el ritmo de juego, la tónica es idéntica. Un 71% de posesión azulgrana y el 29% restante para su rival son signos de identidad de este Barça y más ante una escuadra como la brasileña, que siempre se caracteriza por el buen trato con el balón.

Cerró el marcador de nuevo Leo Messi, segundo de su cuenta particular, con un excelente juego de pies, y de rapidez, sacando todo el jugo a un buen pase de Dani Alves. La excelencia a escena una vez más para recrear otro título con el que saciar un hambre inagotable barcelonista.

Mi impresión general es que el Santos, desde un planteamiento más defensivo de lo habitual asumía la superioridad del FC Barcelona. Con siete jugadores, ocho con el portero, detrás del balón y fiando su suerte a una acción de contragolpe y alguna jugada de fortuna, aportaba muy pocas credenciales para hacerse acreedor a mucho más.

El Barça, por el contrario, si fue algo fue sobre todo fiel a su estilo. Posesión de balón, movilidad de futbolistas, intercambio de posiciones… Alves casi como extremo diestro y Thiago prácticamente como izquierdo le dan amplitud al campo, abren las defensas y permiten que los ‘pequeñitos’, con su enorme calidad, desequilibren por dentro.

Victoria contundente, otro título más y la oportunidad de ofrecérselo a un David Villa a la espera, en España, de pasar por el quirófano. Se lo merece. Ah, otra cosa, el duelo Messi-Neymar no existió simple y llanamente por la enorme superioridad del FC Barcelona como bloque. Enhorabuena y a disfrutarlo.