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11
May 2020
12:57 Comentarios (2)
Tiempos difíciles

Desde China

Rafa Benítez

Corren tiempos difíciles para todos en lo personal, en la salud, en el trabajo, en la economía, en la sociedad en general o, en particular, en nuestro querido y añorado fútbol, que es mi mundo y que también está siendo gravemente afectado.

Pero hoy voy a ir a lo importante, ya que probablemente todos conocemos a alguien afectado por esta terrible pandemia o incluso lo hemos o estamos sufriendo en nuestra propia familia o amigos. Realmente son muchos muertos, demasiados, y mayoritariamente cebándose con nuestros mayores, los que nos han dado todo lo que ahora nosotros estamos disfrutando, nuestro estado de bienestar y, sobre todo, nuestra vida.

No son sólo números, son nuestros familiares o amigos. Por ello, quiero aprovechar estas líneas para reiterar el reconocimiento que merecen nuestros mayores y así mismo, transmitir mi más sentido pésame a las familias y amigos de todos los fallecidos.

Hace tiempo leí una frase, creo que, de Epícteto, un filósofo griego, que utilizo con frecuencia y que se puede aplicar perfectamente en este caso: ‘la experiencia no es lo que nos pasa, sino lo que hacemos con lo que nos pasa’. Por eso habría que recuperar algo que se ha perdido en esta sociedad y que tal vez ayudaría a tomar mejores decisiones ante cualquier tipo de problema; el respeto a los mayores, a la gente con más experiencia, con otros valores y principios, que ahora parecen escasear.

En mi caso hablaré de lo que conozco, de lo que he visto y vivido en Hong Kong y en China continental, sólo por si sirve para estar mejor preparados cuando venga la segunda oleada de este virus o tal vez algún otro en el futuro.
Para que puedan entender mi visión del problema, trato de verlo de una forma global y lo van a comprender fácilmente.

El SRAS se extendió por Asia en 2003 y eso ha ayudado a países como China, Corea del Sur, Nueva Zelanda o Australia a reaccionar más rápido y más coordinados que otros gobiernos ante la COVID-19.

Nosotros iniciamos la primera parte de la pretemporada de nuestro equipo, el Dalian Pro, en Xiamen (China) a mediados de enero. Cuando terminamos esa primera fase, China ya empezaba a tomar las primeras medidas para la contención de la COVID-19. Las medidas higiénicas que todos conocemos en la actualidad (lavado de manos con agua y jabón, distancias interpersonales, toma de temperatura, etc.) o, el confinamiento de la población por regiones para disminuir el riego de contagios.

Antes de incorporarme con el equipo a la segunda parte de la pretemporada en España, visité a mi familia en Liverpool y ya en aquel momento, cuando salí de China a finales de enero, tenía que llevar mi mascarilla, gafas, guantes y gel antibacteriano, tal y como me recomendaron. Al llegar allí, mantuve cierta distancia con los miembros de mi familia y,
al ir conociendo las noticias del avance de la enfermedad, enseguida llamamos a nuestra otra hija que estaba en Italia para traerla de vuelta a Inglaterra. Afortunadamente lo conseguimos antes de que cerrasen fronteras.

A primeros de febrero, mis jugadores pudieron viajar desde China a España, justo antes del cierre de fronteras y aeropuertos que parecía obligatorio por la rápida evolución de la pandemia. Al mismo tiempo, yo viajaba desde UK a Marbella para realizar esta segunda parte de la pretemporada con el equipo.

Nuevamente los protocolos de prevención contra el coronavirus desde el primer momento fueron cruciales para que no tuviéramos ningún problema en el equipo. Luego explicaré con detalle lo que hacíamos cada día.

No pude ver a mi familia en Madrid porque aumentaban los casos de coronavirus en la ciudad y era un riesgo para mí y todos los de mi alrededor, así que decidí no ir, ni dar permiso a mis jugadores para ir allí.

De Marbella nos fuimos a Alicante por un tiempo, y tras más de un mes en España, regresamos a China. Allí confirmamos la diferencia sobre cómo afrontar el riesgo de contagio según la experiencia que tengas y eso es lo que les quiero contar.

Con la ventaja de tener muchos amigos en Italia y, familia tanto en España como en Inglaterra, pero, a la vez trabajando en China, creo que puedo aportar un punto de vista personal y más global a este problema y la respuesta ante el mismo.

Nueva Zelanda, Corea del Sur

Si algo tenemos en esta época de cuarentenas y confinamientos es tiempo, yo utilizo parte de ese tiempo a ver los canales de televisión de distintos países y viendo un canal de la televisión de Corea del Sur, aprendí cómo han afrontado y afrontan esta pandemia tanto ellos, como países como Nueva Zelanda, con éxito en el control del coronavirus. Creo que lo más inteligente siempre es fijarse en los mejores para aprender.

Podemos analizar lo que han hecho distinto a otros países con más problemas a la hora de controlar el coronavirus, como: directrices muy claras desde el inicio, cerrar o limitar el acceso al territorio, meter en cuarentena a todo el que llegaba, confinar a la población antes de que los infectados fueran muy numerosos, test masivos desde el principio y seguimiento de los infectados o de las personas que estuvieron en contacto con ellos para testarlos enseguida, control de la temperatura, mascarillas, guantes, gafas protectoras, gel antibacteriano y lavado de manos con agua y jabón constantemente, mantener las distancias y desinfectar las zonas comunes frecuentemente.

Asumen, por solidaridad, que el uso de las mascarillas, por ejemplo, es más para proteger a los otros que no a ti mismo. Desde la llegada a los aeropuertos toman la temperatura hasta tres veces, al llegar, en una zona de tránsito y al salir. Desinfectan los asientos, las columnas, las fuentes del aeropuerto, todo aquello que podría albergar el virus, controlan la temperatura con termógrafos al entrar a los edificios y tienen el software (la app) de seguimiento de los infectados. He de decir, que cuando escribía este texto, no tenían ningún miembro del personal del aeropuerto infectado.

Los expertos de esos países reconocen que los test de inicio, con el seguimiento posterior y el confinamiento a tiempo han sido claves para controlar la expansión del virus y dar más tiempo de reacción al sistema sanitario del país.

Hong Kong y China Continental

He leído que en algunos sitios utilizan los rayos ultravioletas para desinfectar habitaciones, quirófanos e incluso autobuses municipales que meten en una especie de ‘túnel de desinfección’ y lo dejan listo en pocos minutos. Sin embargo, estas cosas no las he visto personalmente, les voy a hablar de lo que he visto y vivido tanto en Hong Kong como en China continental.

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Los protocolos son bastante claros y similares a los que usan otros países del Este.
Al llegar, cuarentena, incluso con una pulsera con código de barras que activas y ‘te controla’ durante los 14 días que tienes que estar aislado. En ese tiempo, la comida o cualquier otra cosa que necesites te la dejan en la puerta y no tienes contacto directo con el personal del hotel.

Al salir de la cuarentena, cuando he ido a algunos restaurantes, control de temperatura al entrar y a desinfectarse las manos con el líquido anti-bacterias; en otros me dejaban una bolsa de papel para meter la mascarilla dentro; otros tenían pequeñas mamparas entre las mesas individuales, los camareros siempre con mascarillas y manteniendo cierta distancia.

Al coger el ascensor y en las escaleras mecánicas te podías encontrar con frecuencia a una persona desinfectando los botones o el apoya manos.
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Al salir del restaurante, nuevamente a desinfectarse las manos. Si pueden, intentan usar poco los billetes o monedas, se usa más la tarjeta o el famoso WeChat del teléfono, que usan para pagar escaneando el código de barras.

Cuando estábamos en España, nos decían que las mascarillas sólo servían para que los que tenían el virus que no lo propagasen y, sin embargo, a nosotros nos insistían desde China que había que llevarlas siempre y mantener las distancias con los de al lado. Ahora se han convertido en obligatorias en muchos países, lo que confirma la falta de criterio o información que se tenía.

Un día, caminando por la calle me encontré una fila muy larga de gente, unas 100 personas, me acerqué al principio de la fila y me sorprendí: estaban regalando mascarillas, unas 50 por persona. Pensé en las dificultades que hay en Europa para que lleguen incluso a los hospitales.
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Nuestro protocolo con el equipo incluía la toma de temperatura dos veces al día, y la desinfección de las manos siempre que nos juntábamos para comer. Estábamos en una zona más apartada del hotel y no se debía salir de las instalaciones.

Mientras estábamos en España con pocos casos, en China se seguían esos protocolos en todas las ciudades. Una vez me dijeron que un empleado tuvo algo de fiebre en unos de los controles y lo tuvieron en observación, desinfectando enseguida su despacho de arriba abajo.

Por supuesto se cerraron los colegios, los centros comerciales, los gimnasios, los restaurantes, cines, teatros y se suspendieron los eventos masivos. Una vez que se iba terminando el confinamiento, los empleados iban a trabajar sólo uno por departamento.
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Luego uno iba los martes y jueves y un par de semanas más tarde ya podía ir lunes, miércoles y viernes. Así hasta volver a la normalidad. En algunos casos, también uno trabajaba una semana desde casa y luego le tocaba a su compañero de oficina la semana siguiente.

Si sirve como ejemplo de lo que puede ser una cuarentena de un equipo de fútbol, cuando llegamos a China, lo primero que hicimos fue ir cada uno a su habitación, aislados. Nos llamaron para hacer la prueba del PCR y desde ese momento, sin salir de la habitación los 14 días siguientes, nosotros y el personal que se quedó con nosotros todo el tiempo. La comida nos la entregaban en los famosos ‘tuppers’ (envases de plástico para comidas) y bolsas, con cubiertos de plástico, todo desechable y siempre venían los empleados a entregarla perfectamente protegidos con guantes, mascarilla, gafas y el traje especial.

Afortunadamente nadie dio positivo y al terminar los 14 días, nuevamente test para todos y entonces te dan una ‘tarjeta verde’ para que puedas enseñarla en cualquier establecimiento al que vayas para demostrar que no tienes el virus. Esa puede ser la realidad de los equipos si se reanuda la competición, mucha precaución y mucho control, no sólo de los futbolistas, sino de todo el personal en contacto con ellos.

Una vez terminada la cuarentena, el uso de mascarillas es normal para moverse por la calle, el gel antibacteriano está por todas partes, lavarse las manos con agua y jabón es una constante y mantener la ‘distancia de seguridad’ es algo que tienes en la cabeza sin tener que pensarlo. Debo decir que en ciudades muy pobladas no es fácil, pero la mayoría de los adultos lo tienen claro, les cuesta más a los jóvenes, tal vez porque no han vivido como sus mayores otras situaciones parecidas y les falta experiencia, que como dije al principio, siempre ayuda a acertar más que a equivocarse en la toma de decisiones importantes.

En definitiva, todos debemos concienciarnos de la dificultad de los tiempos que vivimos y la vuelta a la normalidad debemos hacerla poco a poco, con responsabilidad y sentido común, pensando en nosotros y en los que tenemos al lado. Sin correr riesgos ni hacérselos correr a los que tengamos al lado.

Mantente seguro.

Rafa Benítez

2 Comentarios Envíanos tu opinión
11/05/20 a las 14:14:32 #1
Jlb_Shanghai
Rafa sabes mas fel COVID que muchos "especialistas" y "asesites". Hay un problema en nuestro país. Pocos leen a Epicteto.
12/05/20 a las 02:04:25 #2
Pedro R. 1965
Querido Rafa, el otro día pensaba eso mismo, como los jóvenes no escuchan ni aprenden. Nosotros trabajando toda la vida y unos cuantos irresponsables ruidosos vienen a decirnos lo que hacer. No saben y nos quieren dar lecciones, desafortunadamente en este caso a costa de vidas. Vaya mala gestión de los responsables. Muy bien explicado todo. Gracias.