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29
Jun 2012
09:47
Sorpresa, aunque menos; por Rafa Benítez

Eurocopa 2012

Rafa Benítez

Italia se ganó un puesto en la final del domingo en Kiev tras vencer con contundencia a Alemania. Fue más superior de lo que indica ese 2-1 final maquillado con el penalti sobre la hora convertido por Özil. La lectura del encuentro y la aclimatación al mismo de los de Prandelli terminaron siendo definitivos ante una impotente escuadra germana a la que dio la impresión de que le costaba demasiado maniobrar a medida que se le iba poniendo más cuesta arriba la semifinal. Puede que la clasificación del bloque trasalpino haya roto más de una quiniela, pero quien viese el encuentro de inicio a fin igual no se vio tan sorprendido cuando el árbitro francés dio el duelo por concluido. Vamos a analizar lo que tuvimos la oportunidad de ver y, si queréis, entramos en debate.

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Los dos equipos abrieron el choque haciendo gala de los sistemas que han venido siendo más habituales en sus guiones desde que comenzó la EUROCOPA: el 1-4-3-1-2 para Italia y el 1-4-2-3-1 para Alemania. Eso sí, desde el primer momento se aprecia que el grupo de Low no mueve el balón con la velocidad necesaria que necesitaría para intentar siquiera sorprender a la defensa italiana. Mientras, los azules tienen muy bien compensado el equipo. El portero y la defensa se muestran notablemente contundentes y, además, acumulan mucha gente en el medio por donde tratan curiosamente de penetrar siempre los alemanes. Como añadido, tienen un buen manejo de balón por el centro y, cuando los germanos tratan de presionar a Andrea Pirlo, De Rossi se echa hacia atrás para recibir y ofrece una geométrica alternativa. Y si no encuentran a sus centrocampistas, juegan en largo hacia sus delanteros. Todo un plan perfectamente establecido y ejecutado con una precisión pasmosa. Para finalizar, Cassano se mueve con soltura entre líneas y sirve de valioso apoyo para los medios que se incorporan desde atrás, y Chiellini principalmente, les da amplitud en ataque y de ahí parte el pase para el primer gol. Chiellini se la da a Cassano que, mal defendido por Hummels, centra para que remate Balotelli que le cogió la espalda con una facilidad increíble a Badstuber.

Por si lo anterior fuese poco, los intercambios de posiciones entre Ozil y Kroos no sirven para sorprender a los zagueros italianos, que defienden con agresividad las zonas que les corresponden sin importarles que jugadores entren por ellas. Schweinsteiger es el encargado de organizar el juego por parte alemana, pero su equipo no tiene amplitud. Ozil se mete hacia dentro y deja espacio a Boateng, que sube, más que Lahm, pero no llega nunca a la línea de fondo, con lo que sus centros apenas tienen peligro. Mario Gómez participa muy poco, pero más porque no tienen el balón y porque no hay mucho espacio para desmarcarse. En resumen, una papeleta muy negra para los intereses de los de Low que empiezan a temer que la cosa pueda ir a peor. Y así fue.

El 2-0 llega en una jugada a balón parado y a la salida de un córner. Los italianos dejan a Balotelli y Cassano arriba, con tres jugadores alemanes, Lahm hace de libre y Podolski marca a Mario. Cuando recupera el cuero Montolivo, Podolski abandona la marca de Balotelli y éste le coge la espalda a Lahm que no tiene tiempo para recuperar siquiera la posición y alcanzar al italiano, que marca el segundo gol en una exhibición de capacidades.
Al descanso se marchan los dos contendientes con una concluyente doble ventaja en el tanteador a favor de los de Prandelli. Pero eso no es lo más grave para los de Low. Su rival se ha adaptado mejor y ha sido justo vencedor de esta primera mitad mientras ellos han notado la ausencia del juego por bandas y casi nunca han estado cómodos sobre el campo.

Sin solución

A la vista de todo lo anterior y ya que el final de la novela no auguraba nada positivo para su equipo, Joachim Lowe busca una reacción tras el periodo de descanso e introduce dos cambios que pasamos a analizar. Por una parte, Reus por Podolski. Por otra, Klose por Mario Gómez. Reus se coloca a la derecha y ya desde el mismo inicio cambia sensiblemente la dinámica del ataque alemán. Encara mucho más a los defensores rivales e inicia permanentemente las ofensivas mucho más abierto, enfrentándose al contrario desde allí y creando problemas a la defensa italiana, que obligatoriamente se tiene que abrir más y con ello facilita involuntariamente las entradas por dentro de la potente segunda línea alemana.
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Pero Prandelli se da cuenta de que necesita frescura y sustituye a Cassano por Diamanti y enseguida da entrada a Motta por Montolivo. Quiere tener sí o sí el esférico como una de las claves para salvaguardar su trabajada victoria parcial y sabe que tarde o temprano encontrará espacio a la espalda de la zaga alemana siempre y cuando pueda salir de la presión a la que les estaban sometiendo al inicio del segundo tiempo.

Y en vista de que el panorama no mejoraba como para variar el marcador claramente adverso para sus intereses, Alemania hace su último cambio. Entra Muller por Boateng, con lo que pasa Schweinstenger a desempeñar labores de lateral para intentar sacar centros desde la derecha. Pero el movimiento no da los frutos apetecidos porque el bloque se desordena. Reus, que había empezado por fuera y creando bastante peligro, pasa a jugar más por el medio, Kroos se coloca en la izquierda, con tendencia a ir hacia dentro y dejando espacio a Lahm que sube con más frecuencia en esta segunda parte.

Este ataque a la desesperada de los alemanes, permite a los italianos contraatacar y en más de una ocasión se presentan con mucho peligro delante de Neuer que, para acabar de transmitir más ansiedad a su equipo, hay fases en las que juega muy adelantado, incluso en el medio campo. La evolución no da resultado a Alemania y da la impresión de que está más cerca el 3-0 que el tanto del honor alemán. Es verdad que los italianos defienden con todo, pero salen bien a la contra y crean peligro permanentemente.

Cuando parecía que no había nada que hacer, y de hecho no lo había, y que todo estaba terminado, se produce la jugada del penalti. El balón golpea claramente en el brazo de Balzaretti, el árbitro pita penalti y Ozil consigue el 2-1 que apenas le da emoción a los minutos finales. Pero el marcador ya no se movería y daba la sensación de que eso era lo más ecuánime, lo que más reflejaba lo que había acontecido a lo largo y ancho de todo el duelo.

En definitiva y a manera de resumen, Italia se consolida como justa vencedora del encuentro, sabiendo en todo momento manejar el mismo y adaptarse a las distintas circunstancias del desarrollo del juego y sus alternativas. Ya tenemos final. España e Italia, que ya se vieron las caras en la inicial ronda de grupos, se jugarán a una carta esta EUROCOPA 2012. Una excelente final para disfrutarla como se merece.