El Blog de Rafa Benítez
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Rafa Benítez
Hoy podría hablar algo más del partido que presencié anoche en directo, el Manchester City-Napoli, pero gracias a mi cuerpo técnico y a la televisión podremos también comentar alguno de los otros encuentros de la sesión que completó la primera jornada de la fase de grupos de la Champions.
El Real Madrid busca su décima copa y ha comenzado con una victoria. No hubo demasiado que destacar en lo táctico. Coentrao sigue jugando en el centro y el 4-2-3-1 parece ser el sistema elegido por Mourinho. Muchas ocasiones y problemas para mantener el resultado tras la expulsión de Marcelo, pero más por el empuje del rival que por su claridad de ideas en los ataques.
Al margen del sistema del Real Madrid, y en cuanto a su estilo de juego, se sigue mostrando más peligroso al contraataque. Cuando recuperan el balón buscan rápido a los hombres de arriba que, con su calidad y movilidad, son muy peligrosos.
Ayer hablábamos del poderío de los equipos alemanes y yo hacía especial mención al Bayern Munich, que por tradición y potencial me parecía el más fuerte de los conjuntos de la Bundesliga. En ‘El Madrigal’ lo demostró, fue superior a un Villarreal que, año tras año, está ahí, entre los mejores de Europa, con una estructura y un funcionamiento modélicos.
El Villarreal jugó con De Guzman por detrás de Nilmar y Rossi, tratando de ser fuerte en el medio con Marchena, Senna y Bruno y dándole más libertad a los hombres más ofensivos. Pero esa vocación atacante no les sirvió para parar a un Bayern más poderoso, con jugadores como Ribery, que marcó las diferencia con su desborde por la banda, o Rafinha, que hizo lo propio en el segundo gol, y con un sólido bloque defensivo que impidió la reacción de los amarillos. El cambio de dibujo, de rombo a doble pivote, no le bastó al Villarreal para recortar siquiera diferencias.
En el partido que presencié en directo pude ver un sistema diferente a los que se suelen ver en la Premier. El Nápoles jugó con un 3-4-3 contra el 4-4-2 que utilizó el City (ver dibujo 1).
Los dos equipos, en teoría, estaban equilibrados en el dibujo, pero la movilidad de Nasri o Silva fue un quebradero de cabeza en los primeros minutos para los italianos. Las buenas incorporaciones por las bandas de los laterales del City creaban superioridad en ataque y daban sensación de peligro (ver dibujo 2).
Sin embargo, lo que hacía fuerte al City en ataque le debilitaba en defensa cuando el Nápoles recuperaba el balón y podía salir al contraataque al dejar a sus tres delanteros arriba. Cualquier pérdida de balón podía ser peligrosa y fue justo eso lo que sucedió en el gol de los italianos (ver dibujo 3).
Creo que el City pudo encarrilar el partido en el primer tiempo, pero, poco a poco, el Nápoles estuvo más cómodo en el partido y nos dejó en el aire una pregunta: ¿Se puede jugar en la Premier con un 3-4-3?