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14
Jun 2012
02:10

Se completó la primera jornada en todos y cada uno de los grupos, cuatro, en los que se divide esta fase final y definitiva de la EUROCOPA 2012 y podría ser hora, puede que con algo de retraso porque ya tenemos mediada la segunda, de analizar, diseccionar y hacer balance para sacar conclusiones que es lo que solemos hacer en esta web gracias también a vuestra inestimable colaboración. Como siempre, nosotros enunciamos los temas y estamos absolutamente abiertos a vuestras opiniones que, afortunadamente son muchas y variadas, con lo que nos enriquecemos todos. Vamos a ello.

Rusia marca la pauta

Para dar vigencia a esa especie de ley no escrita que sostiene que los partidos inaugurales de mundiales, eurocopas y demás terminan en empate en las mayoría de los casos, Polonia y Grecia igualaron en el que desprecintó el presente campeonato. Los anfitriones, fieles al guión previsto, tiraron del 1-4-2-3-1 y tuvieron en Lewandowsky al inaugurador oficial de la tabla de realizaciones del torneo. Y eso que el delantero nos dio la impresión de que estuvo mucho menos participativo de lo que cabía esperar y, al tiempo, de lo que suele ser norma habitual en su equipo. En la primera mitad del duelo que abría la EUROCOPA, los locales mantuvieron un bien ritmo y puede que contribuyese a ello de forma determinante precisamente el hecho de jugar en casa. Sea como fuere, hicieron una primera entrega de mucho compromiso y eso parece que lo pagaron tras el descanso, bajando notablemente la cadencia de su juego.

Y eso que el compromiso parecía que se les ponía muy de cara con la expulsión por doble amarilla de Papastathopoulos antes del intermedio. De salida jugarían en superioridad, ante diez, y con ventaja en el marcador. Pero no supieron aprovechar las circunstancias y Grecia reaccionó muy bien, todo hay que decirlo, sobreponiéndose a la adversidad para neutralizar el marcador y el partido. Y a fe que lo hizo buscando la igualada que materializó Dimitris Salpingidis. En cuanto a efectivos lo logró tras la expulsión del polaco Szczesny y tuvo en su mano ponerse por delante en esa misma jugada que derivó en el penalti marrado por Karagounis. Como no fue así, el resto entraría en el terreno de la especulación y no es el caso. Lo es la realidad de destacar las subidas por la banda derecha del lateral polaco Piszczek y su coordinación de movimientos y entendimiento con Blaszczykowski. Eso en el bando local. En el visitante, la buena interpretación del juego por Karagounis y la entrada del Salpingidis en la segunda mitad con excelentes incorporaciones apareciendo desde atrás.

En el otro partido de este grupo A, Rusia marcó la pauta y se deshizo con contundencia y autoridad de la República Checa para acomodarse en lo más alto de la clasificación. En honor a la verdad, hemos de decir que los futbolistas de Dick Advocaat fueron mucho más efectivos, amparados en su 1-4-3-3 de inicio, pero con interesantes movimientos hacia adentro y desde las bandas tanto de Arshavin como de Dzagoev, que sirvió para superar con claridad a la defensa rival a la que, además, se le presentó el problema añadido de que estas maniobras permitían las subidas de los laterales con absoluta notoriedad. Llegados a este punto, hay que significar que Yuri Zhirkov volvió a demostrar su enorme calidad y el motivo por el que una persona como Román Abramóvich se fijó en el para el Chelsea. Reseñable la aportación del citado Alan Dzagoev, que mostró un repertorio de la calidad por la que se le conoce aunque puede que también demasiadas dosis de intermitencia.

En cuanto al rival, los jugadores checos sólo reaccionaron a partir del minuto 50, ya con 2-0 en el marcador del estadio de Wroclaw, tras evidenciar hasta entonces bastantes desajustes en el plano defensivo que creo que terminaron por costarles el partido. Los evidentes detalles de calidad de Tomás Rosicky y los notables movimientos de Vaclav Pilar, autor además del tanto del bloque de Michal Bilek, en la banda izquierda.

La sorpresa holandesa

Aunque Holanda partía como favorita en su cruce con Dinamarca, y creo que precisamente con esa vitola afrontó el duelo, al final fueron los daneses los que se llevaron la victoria y los tres puntos correspondientes dando lugar a la sorpresa. Y mantengo que cumplieron con el guión de entrada porque vi al conjunto de Bert Van Marwijk dispuesto a tener siempre más balón, más posesión y casi siempre con un buen manejo de la pelota. Se prodigó en el tiro a puerta, otra cosa es el acierto y el consiguiente peligro creado, pero fue sorprendido por un cuadro danés con las ideas muy, muy claras. O al menos a mí me lo pareció. Muy juntos y atentos para defender, con un dibujo de 1-4-2-3-1 para contrarrestar el mismo sistema empleado por Holanda y haciéndose fuertes por el centro, con un excelente partido de la pareja formada por Daniel Agger y Simón Kjaer, fueron capaces de llevar el encuentro a su terreno y acabar ganando merced al solitario tanto de Michael Krohn-Dehli. Hay que insistir en el gran trabajo colectivo por parte de Dinamarca, saliendo bien a la contra y casi siempre con un juego sencillo y, sobre todo, práctico, jugando con precisión con el compañero mejor colocado, sin arriesgar mucho el balón, y con bastante más llegada de lo cabía esperar de inicio ante un rival como el holandés a la portería rival. Me causó una muy buena impresión en cuanto a lo colectivo el bloque de Morten Olsen y su planteamiento a la hora de afrontar un partido con las características de éste.

En cuanto a Holanda, tuvo mayor posesión pero, como queda apuntado, poca profundidad. Las ocasiones que tuvieron no las aprovecharon, la verdad es que un futbolista con el enorme potencial de Robbie Van Persie no tuvo precisamente su tarde. Y un último detalle. A medida que avanzaba el duelo, el dibujo de la selección holandesa se ‘alargaba’ más, lo que facilitaba puntualmente el efectivo juego por el que apostaban los daneses.

En el otro compromiso del denominado ‘Grupo de la Muerte’, Alemania se impuso a Portugal gracias, sobre todo, a la demoledora e incontestable efectividad de Mario Gómez. Puede resultar curioso pero se trata de un futbolista criticado dicen que por su falta de participación en el juego que, sin embargo, hace muy bien su trabajo y cumple puntualmente con su principal misión, marcar goles. Lo demás forma parte de la parafernalia del propio fútbol y sus aledaños...

El dispositivo alemán partió con el previsto 1-4-2-3-1, apostando por una especie de perfecta mezcla entre trabajo y fortaleza física que aportaba Sami Khedira y la calidad e imaginación con la que contribuía Mesut Ozil. Los teutones fueron netamente superiores durante gran parte del envite y, curiosamente, cuando consiguieron el gol fue cuando precisamente los portugueses empezaron a salir algo más en acciones a la contra y a crear algo más de peligro. Portugal, con el 1-4-3-3 que dejaba a Ronaldo en la banda izquierda, tardó mucho, demasiado desde mi punto de vista, en ir de verdad a por el partido. Sinceramente, pienso que tienen un muy buen equilibrio entre calidad en acciones de ataque y fortaleza en labores de defensa y, si tienen la dosis de confianza necesaria en ellos mismos, pueden progresar y de verdad en una competición como esta y con los cauces en los que se ha presentado. Simplemente aportamos un dato más que puede resultar significativo. En las ocasiones que tuvieron, aparecieron permanentemente sus jugadores más desequilibrantes, por lo que es una evidencia que el potencial esta ahí, ahora ‘sólo’ tienen que explotarlo hasta sus últimas consecuencias.

Igualan los favoritos

Mucho se ha hablado del qué y el cómo del encuentro que enfrentó a España e Italia en el grupo C. España, la gran favorita para todo el mundo con lo que ello significa, mostró dos caras bien distintas en cada uno de los tiempos y algo de mérito en el empate final, mucho diría yo, hay que dárselo también a Italia. El combinado español saltó al campo con un teórico perfil argumentado en el 1-4-3-3, aunque Cesc Fábregas no jugaba en la posición de delantero centro puro y eso le pudo crear algunos problemas al conjunto que iba de rojo en la finalización. Pero la buena reacción de Del Bosque, dando entrada a Torres y a Navas, hizo que se arreglase algo que podría parecer que se había estropeado en parte y que servirá de llamada de atención para todos de cara a futuros compromisos. Este Vicente del Bosque es el mismo que llevó brillantemente a España a ganar un Mundial, el único Mundial español, y no hace tanto.


Los italianos hicieron un buen partido, eso no se puede negar. El equipo de Prandelli saltó al campo con las ideas muy claras, el encuentro muy preparado, muy trabajado y creo que gracias a la buena labor de su entrenador le complicó las cosas, y mucho, a los de Del Bosque. Todos hablaban de cómo habría que jugarle a España y el bloque ‘azurro’ hizo varias cosas, para mí muy interesantes, que me parece de justicia reseñar. Vamos a ver, la defensa de tres elegida para frenar a los teóricos tres atacantes españoles se me antojaba de inicio arriesgada, lo reconozco. Pero al no tener España un delantero centro tipo, jugaron bastante cómodos todo el duelo y hasta cerrando casi a la perfección las llegadas por dentro. Interesante. El dato importante era que la presión que había que hacer sobre Pirlo para que éste no jugase no era efectiva, porque De Rossi, un excelente y versátil centrocampista, estaba jugando en la posición de central, con el balón siempre controlado y sin apenas presión, por lo que era precisamente él el que podía golpear en largo ante la neutralización de Pirlo y casi bastarse para crearle problemas a la defensa española. Otro aspecto. Al jugar Italia con dos delanteros, siempre había la posibilidad de concretar un buen movimiento de alguno de ellos, especialmente con la salida al terreno de juego de Di Natale. Los hombres de las bandas se enfrentaban a los laterales españoles y defendían bien sus zonas y, al jugar Italia con tres medios centros y tres centrales, las entradas por esa zona, por el centro, eran bastante complicadas.

Del Bosque vio los problemas y cambió la disposición del cuadro español. Al tener España una referencia arriba con Torres y amplitud y desequilibrio en la banda con Navas, mejoró notablemente el juego y, lógicamente, las ocasiones llegaron. Aunque es verdad que no hubo mucho acierto. Al menos, se dio mucha más sensación de peligro.

Dicho lo cual, lo que es evidente es que, en definitiva, los dos máximos favoritos del grupo, luego el balón dirá como siempre su última palabra, empataron y, de momento, todo sigue casi como al principio aunque con una jornada menos que llevarse a la boca.

Mientras, Croacia demostró sus dosis de talento y una evidente superioridad sobre una Irlanda que no supo reaccionar ante el primer gol encajado y que también mostró lo que todos conocíamos, tienen una enorme capacidad de trabajo y una inagotable ilusión, pero está algo por debajo, en teoría porque esto es fútbol, de los otros rivales de su grupo. Con todo, lo más destacado fueron los detalles intermitentes de calidad de elementos imprescindibles en su esquema como Duff y McGeady, junto al peligro que generaron siempre a balón parado, como, por otra parte, también habíamos anunciado en este mismo espacio.

De regreso al conjunto que entrena Slaven Bilic, los croatas tuvieron casi siempre mejor posesión de balón y dieron permanentemente amplitud al juego, alternando estas acciones con buenos movimientos hacia dentro de jugadores como Perisic y Rakitic. Luka Modric mostro su gran nivel, asumiendo el papel de auténtico organizador, el gran catalizador del aporte rojiblanco, y jugando bien entre líneas. En general y con capacidad de síntesis, un equipo muy equilibrado que supo adaptarse con soltura a lo que exigía el partido en cada momento.

Otro empate de históricos

Para finalizar y hablando del grupo D, Francia e Inglaterra se enfrentaban en el partido más llamativo del mismo, en el que también nos dejaron ver principalmente lo que piensa cada uno de sí mismo y del rival. Las declaraciones posteriores al desarrollo del propio compromiso son un reflejo de lo que pensaban antes del encuentro. Los franceses creían que eran superiores y su calidad y manejo de balón, según ellos, había merecido, sin duda, un premio mayor. Los ingleses, que llegaban a lo peor demasiado justos en muchos aspectos, tiraron sobre todo de orgullo, defendieron bastante atrás y se marcharon del choque con la sensación de haber ganado tiempo al tiempo ante el rival más duro, para poder preparar el siguiente compromiso y dar tiempo a la esperada llegada de Rooney, que parece que será la solución a todos los males.

Inglaterra, con un doble dibujo de 1-4-4-2 en defensa y un 1-4-2-3-1 en ataque, empezó creando bastante peligro a la contra para, tras conseguir su preciado gol, defender más cerca de su portería y cerrar todos los espacios por dentro a los habilidosos y técnicos jugadores franceses, que se estrellaban una y otra vez contra dos líneas de cuatro muy juntas que no dejaban apenas espacio para maniobrar a Frank Ribery o Samir Nasri. Los movimientos de apoyo (siempre hacia atrás) de Karim Benzema, hacían incluso más fácil la labor de la defensa inglesa, que sólo pasó por verdaderos apuros cuando los franceses se dieron cuenta de que los golpeos desde fuera del área también era un recurso a utilizar ante el sistema que tenían enfrente.

El tanto de Lescott a balón parado nos señala con nitidez otro de los puntos fuertes del combinado inglés y, si aumentan el ritmo de juego y las llegadas desde atrás, siempre serán un rival peligroso a tener muy en cuenta. Por su parte, Francia, con mucho potencial como ha quedado demostrado, debería tener quizás algo más de profundidad y coordinar mejor su defensa para poder ser realmente uno de los candidatos al título final.

Por último, otro de los equipos que ejercen como anfitriones y, como ocurre con Polonia, con una motivación especial añadida a lo que ya de por sí representa participar en una fase final de una Eurocopa.

Buena actitud y excelente capacidad de trabajo en Ucrania, partiendo de un 1-4-4-2, con los buenos movimientos e interpretación del juego entre líneas de Voronin y la experiencia e inteligencia de Shevchenko para conseguir los goles que le dan una gran victoria, una sensible ventaja visto lo visto y mucha, mucha confianza a los ucranianos. En el mediocampo dieron buen equilibrio al equipo tanto Tymoshchuck como Nazarenko y por las bandas Yarmolenko y Konoplyanka también mostraron su habilidad y desequilibrio. Por poner algún pero, hay que hablar de los problemas de tipo táctico que acumularon en defensa y que compensaron con su actitud y agresividad.

El equipo sueco, por su parte, jugó con su habitual 1-4-4-2 y también con la lógica dependencia de su jugador estrella, Ibrahimovic. El gol que marcó y la permanente sensación de peligro que transmitía cuando cogía el balón, eran una prueba más que notable de esa calidad. El equipo tiene orden y se nota igualmente que esta bien trabajado, pero le faltó posiblemente algo de ritmo y puede que más acompañamiento a la hora de aprovechar ese comentado potencial de Ibrahimovic.