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23
Jul 2012
08:56
Planificaciones especiales, por Paco de Miguel

Fútbol Profesional

Paco de Miguel

Introducción

La planificación es uno de los grandes pilares que sustentan el rendimiento deportivo. Son muchos los equipos que conviven temporada tras temporada en regímenes de mucha condensación de partidos.

El calendario se ha convertido en un gran obstáculo para las personas encargadas de programar las actividades a realizar, así como otra serie de factores que influyen de manera directa en su diseño y desarrollo.

Desde este documento se intenta plasmar una idea de intervención en la planificación considerando todos los factores y elementos que influyen en ésta, desde una visión y análisis de la información principalmente empírica, aunque sustentada en el conocimiento académico.

Planificación General vs Planificación Especial

Se consideran planificaciones generales todas aquellas que nos permiten diseñar su contenido sin necesidad de atender a factores condicionantes y cambiantes durante el periodo preparatorio y de competición.

Consideramos como planificaciones especiales aquellas en las que hay una serie de factores condicionantes que repercuten en su diseño y su posterior variabilidad.

Las planificaciones especiales se sustentan básicamente en tres grandes pilares que son los que condicionan su diseño: tipo de pretemporada, jugadores internacionales y la densidad competitiva.

Tipo de pretemporada

La pretemporada se ha considerado desde hace tiempo como uno de los mejores momentos del año para poder evaluar y analizar los cambios que se producen en base a distintos tipos de preparaciones e intervenciones.

La gran mayoría de trabajos se han desarrollado con el fin de evaluar los cambios que producen en los jugadores las distintas intervenciones durante este periodo analizando parámetros de toda índole. Efectos sobre biomarcadores (Proia et al., 2012), sobre entrenamiento concurrente de fuerza y resistencia (Wong, Chaouachi, Chamari, Dellal, & Wisloff, 2010), como influyen algunos factores como el rango de movilidad articular sobre el número de lesiones (Bradley & Portas, 2007), o como mejora la coordinación (Tessitore et al., 2011).

Pero no disponemos de estudios que relacionen cómo afecta el tipo de preparación con las conocidas Giras en contraste con una preparación estándar durante la pretemporada.

Podríamos decir que en fútbol nos enfrentamos a dos grandes tipos de pretemporadas, por un lado aquellas en las que la preparación se prioriza sobre otro tipo de intereses de la entidad, es lo que conocemos como pretemporadas al uso (un periodo preparatorio en el lugar de origen intercalado con concentraciones en lugares elegidos donde las condiciones de entrenamiento mejoran considerablemente) o las pretemporadas con giras donde los objetivos de marketing y financieros priorizan sobre la preparación, realizando viajes normalmente lejanos a países que tienen una fuerte demanda de equipos con jugadores altamente reconocidos.

Son muchas las diferencias existentes entre un tipo u otro de preparación tal y como se describe en la tabla 1.

  Viajes Condiciones de entrenamientoPartidos
 Pretemporada con Giras - Transoceánicos.
- Alta frecuencia.
- Temperaturas muy altas.
- Medios escasos.
- Poca frecuencia de entrenamiento.
- Rivales fuertes.
- Número.
- Condiciones.
 Pretemporada estándar - Cortos y cómodos. - Temperaturas óptimas.
- Medios adecuados.
- Buena frecuencia de entrenamiento.
- Rivales acordes al momento.
- Número adecuado.
- Buenas condiciones.
Tabla 1. Diferencias entre una pretemporada con giras y una pretemporada estándar.

Realizando un análisis empírico en base a la experiencia en un equipo en el que durante dos temporadas consecutivas optó por realizar la primera de forma estándar (Training Camp) y la segunda con una gira, se encontraron algunas diferencias que consideramos pueden ser interesantes, como un descenso del número de sesiones realizadas del 17% en la pretemporada con gira (48 sesiones) frente a la pretemporada estándar (58 sesiones).

El entrenamiento analítico condicional (todas aquellas tareas encaminadas a la mejora de la condición física fuera del contexto del juego) se vio afectado y reducido en un 24% en la pretemporada con gira, aunque en cuanto a la selección de las tareas tan sólo se disminuyó considerablemente el número de unidades de velocidad, circunstancia que se produjo por una orientación de la tarea diferente.

El entrenamiento técnico-táctico se vio incrementado en un 7% en la pretemporada con gira, aunque los cambios más importantes se produjeron en la selección de las tareas condicionada por las condiciones climatológicas, logísticas, etc..., que se expusieron con anterioridad. Las posesiones se mantuvieron proporcionales en ambas pretemporadas dado su carácter general dentro de la estructura de las sesiones, pero sí se produjo un descenso en las unidades tácticas realizadas en la pretemporada con gira, destacando que éstas son relevantes en este periodo preparatorio, así como un incremento notable en la realización de juegos posicionales, que son tareas mucho más estáticas con un nivel de exigencia condicional menor (selección de tareas de menor exigencia).

Jugadores internacionales

Existe una gran preocupación en la comunidad futbolística en cuanto a la incidencia que tiene para los jugadores internaciones las incorporaciones a sus respectivas selecciones. La principal preocupación es el riesgo de lesión al que pueden estar sometidos estos jugadores básicamente por tres aspectos fundamentales: el cambio de metodología de entrenamiento en un periodo de tiempo muy breve, los viajes en ocasiones muy largos e inconfortables y la sobrecarga de minutos de juego.

En la tabla 2 se resumen algunos condicionantes que pueden influir en la preparación de la temporada.

 Pretemporada  Temporada
 Se incorporan más tarde. Finalizan más tarde.
 Menos días de vacaciones. De 3 a 5 incorporaciones.
Poca progresión en las cargas. Mayor carga de minutos de juego.
Preparación precipitada. Más viajes y más largos en ocasiones.
  Pérdida en la preparación.
Tabla 2. Condicionantes a los que están sometidos los jugadores internacionales.

Tras una fase final de una competición internacional de selecciones, los jugadores que han participado en ella, teniendo en cuenta que deben incorporarse a sus respectivos equipos para realizar la pretemporada, suelen perderse un número de sesiones con respecto al resto del grupo que van a depender del momento en el que queden eliminados y en algunos casos llega al 60% menos.

La carga de minutos jugados en competición se ve incrementada sustancialmente durante una temporada regular, sin incluir los minutos jugados en las fases finales de Eurocopa o Mundial, que a su vez sumaría bastante más. Estos jugadores al final de una temporada realizan en torno a 800 minutos más y una media de 8 partidos jugados más que aquellos, que no van con sus selecciones nacionales.

Alta densidad competitiva

Según Odetoyinbo, Wooster, and Lane (2009) analizando 3 partidos jugados en 5 días no encontraron diferencias significativas en la distancia recorrida a distintas velocidades, pero sí sugieren que parece afectar de algún modo a las altas intensidades.

Para Rey, Lago, Casais, and Dellal (2010) no parece que el corto tiempo de recuperación entre partidos afecte al rendimiento aunque hay un aumento del tiempo de recuperación entre esfuerzos en el segundo tiempo con respecto al primero y en especial en el segundo partido.

Jugando dos partidos por semana frente a uno, no afecta a la distancia recorrida, a la alta intensidad, sprint, número de esprines, pero sí parece afectar al número de lesiones (Dupond et al., 2009).

En un estudio en el que se analizó cómo afectaban los minutos de juego sobre los jugadores en las 10 semanas previas al Mundial 2002 realizado por Ekstrand, Walden, and Hagglund (2004) se observó que una alta acumulación de minutos pudo afectar negativamente en el rendimiento de los jugadores durante el Mundial, sin embargo no hubo incidencia sobre el número de lesiones acontecidas. Aquellos jugadores que en las 10 semanas previas al Mundial jugaron 12 partidos frente a aquellos que jugaron 9 rindieron por debajo de su nivel.

No parece que a corto plazo estas densidades competitivas afecten de forma negativa ni en el rendimiento, ni tampoco en el número de lesiones, de igual modo que tampoco parece afectar a medio-largo plazo según una investigación de Carling, Orhant, and LeGall (2010) en la que analizando un equipo de máximo nivel durante 4 temporadas consecutivas no se produjeron variaciones. Cabe destacar que dentro de este estudio el número de jugadores que participaron en las 4 temporadas no fue muy amplio por lo que los resultados deben ser interpretados con cautela.

Realizando un análisis propio producto de la observación de los hechos con un carácter claramente empírico aunque por otra parte objetivo, en cuanto a la calidad de los datos, intentamos analizar cómo afecta una densidad de competición alta con un corto tiempo de recuperación a la distancia recorrida en los partidos, así como a sus distintas velocidades, en especial a aquellas altas. Se analizaron los datos de 4 partidos jugados (2 de liga y 2 de Champions League), en un periodo de diez días evaluando solamente un número corto de jugadores (n=6) debido a que solo estos jugaron el cien por cien de los minutos en estos partidos.

No se encuentran diferencias en función de la demarcación pero aquí se refleja claramente que el contexto es fundamental para interpretar los resultados. Se aprecia especialmente en la baja intensidad del central en el último partido producto de jugar manteniendo mucho más la posición por el juego largo del rival, así como la alta actividad en el mismo partido del medio centro defensivo que estaba obligado a recorrer mucha distancia a alta intensidad como consecuencia de ese juego directo del rival, esfuerzos conocidos como “box to box”.

Las conclusiones tras esta intervención nos sugieren que tras un periodo corto de recuperación entre partidos (48-72 h), el rendimiento no se ve condicionado y de igual modo no parece aumentar el número de lesiones por esta causa.

Propuesta de intervención

Todos estos condicionantes influyen directamente en la planificación y esto es lo que convierte ésta en especial. Podemos decir que la planificación se afronta desde lo colectivo a lo individual, es decir, se debe planificar para el grupo en su conjunto por la necesidad de especificidad, pero a su vez siempre hay que tratar a los jugadores en base al uso que se hace de ellos en los partidos, creando casi de forma permanente dos grupos de trabajo en los que se aplican contenidos y cargas comunes y otras distintas o complementarias. A partir de este planteamiento colectivo hay que pasar a lo individual atendiendo a las necesidades en función a la demarcación que ocupa en el terreno de juego y, finalmente, en función a las características individuales de cada jugador.