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28
Jun 2012
11:45

España necesitó de la tanda de penaltis para eliminar a Portugal y sellar el billete a su tercera final consecutiva de un gran torneo de selecciones nacionales, algo que sólo había hecho Alemania en la década de los 70 del siglo pasado. Las dos anteriores, en la EUROCOPA 2008 y el Mundial 2010, las consiguió ganar el combinado español. El domingo tendrá la oportunidad de hacer historia y ser el único equipo con el triplete. La referida Alemania, que puede ser su rival si elimina a Italia, cayó, precisamente en los lanzamientos desde los once metros, ante la antigua Checoslovaquia en la final de la EURO del 76 disputada en Yugoslavia.

Como ya se preveía, no fue un duelo fácil para España. Históricamente, el bloque luso siempre ha sido un rival difícil, tal vez por el conocimiento mutuo de ambos equipos debido a la proximidad geográfica y la rivalidad que eso conlleva. Portugal afrontó el partido sin complejos, con la ventaja de algún día más de descanso, con el mismo equipo y sistema que ha venido utilizando durante todo el torneo, aunque con el cambio obligado de Almeida por Helder Postiga lesionado, y, sobre todo, con la idea clara de no dejar pensar a los de Del Bosque. Su plan era diáfano, apretar con intensidad y desde arriba en muchas ocasiones, lo que obligaba a los defensas hispanos a jugar con Casillas y a éste a hacerlo en largo buscando a Negredo, ayer delantero centro, o sus alrededores. Justo todo lo contrario de lo que le gusta hacer a la selección campeona del Mundo, que se caracteriza por sacar el balón tocado y jugado desde atrás.

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Portugal parte de inicio con un 1-4-3-3 al que le suma, como queda reflejado, mucha presión e intensidad y unos marcajes muy estrechos en mediocampo para Xavi Hernández, Sergio Busquets y Xabi Alonso, lo que dificulta el habitual abastecimiento de balones para David Silva y Andrés Iniesta. El juego portugués se basa en esa actitud defensiva y, a partir de ella, en un juego mucho más directo hacia Hugo Almeida, aunque con poca efectividad, y en rápidas salidas al contraataque de Cristiano Ronaldo o Nani, pero sin mucho acompañamiento.

Por su parte, España abre el partido con otro 1-4-3-3, con Álvaro Negredo como delantero centro, sorprendiendo Vicente del Bosque a muchos que esperaban a Cesc Fábregas e incluso a Fernando Torres en el once. La comentada presión de los portugueses hizo que se jugase más en largo de lo habitual desde atrás y la referencia de Negredo podría ayudar a ese tipo de juego. Sin embargo, la realidad es que ese argumento no fue muy efectivo.

Comentar apenas alguna ocasión aislada de España, en concreto de Álvaro Arbeloa, con Iniesta directamente implicado, y un contraataque de Cristiano Ronaldo como lo más significativo de una primera parte en la que ambos equipos no tiraron entre los tres palos. Tampoco la segunda serían un dechado en ese aspecto.

No hay goles

Cuando arranca el segundo periodo, ya da la impresión de que todo va a continuar igual. Portugal presiona con una enorme intensidad y un gran derroche físico y al combinado español le cuesta mucho elaborar las jugadas. La pregunta entonces es si Portugal será capaz de mantener ese vigor, pero Del Bosque no puede esperar a conocer la respuesta, así que empieza a buscar soluciones para mitigar sus problemas. Primero da entrada a Cesc Fábregas sustituyendo a Negredo, tratando de recuperar la posesión del balón con un hombre más en mediocampo, apareciendo entre líneas y quitándole la referencia a jugadores como Bruno Alves y Pepe, los centrales portugueses, que suelen defender a delanteros fijos. Así las cosas, todavía no hay claridad en el ataque español y entra Jesús Navas por David Silva para darle una mayor amplitud al ataque y buscar situaciones de uno contra uno en la banda para desencajar el engranaje luso. Otra forma diferente de desequilibrar, puesto que España realiza su primer disparo entre los tres palos en el minuto 67.
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Como era de esperar tras su generoso esfuerzo, Portugal va bajando el ritmo. Aunque su plan de juego es el mismo, buscar a Cristiano Ronaldo o alguna acción a balón parado. La entrada posterior de Oliveira por Hugo Almeida busca algo más de movilidad en el ataque. Por parte de España llega una nueva sustitución, entra Pedro en lugar de Xavi Hernández. Claramente se busca velocidad arriba y el hecho de que todos los defensores portugueses estuviesen amonestados es otra baza que hay que aprovechar con el canario y Navas, que son mucho más desequilibrantes y crearán siempre más problemas a la zaga rival. Y claro, cuando la presión portuguesa no es tan agobiante y no da sus frutos, enseguida los lusos repliegan y tratan de protegerse lo más cerca posible de su área.

El juego de España se basa ahora en llegar con muchos pases a la ‘pintura’ rival, porque la ausencia de un teórico delantero centro hace que, al no haber un rematador fijo, tengan que llegar al área desde atrás y por medio de triangulaciones. Pedro le da otra variante y en los últimos minutos le falta algo de velocidad para plantarse solo delante del portero y sentenciar.

Ronaldo también esta impreciso en el contragolpe más peligroso de su equipo, allá por el minuto 89 de partido y sin más se llega a la prórroga.

Escasean las fuerzas

Portugal va perdiendo fuelle y España domina cada vez más el partido, los números hablan de más posesión, más tiros a puerta, más saques de esquina a favor y más pases en comparación con los 90 minutos precedentes. Pero sobre todo, España ha ganado en confianza, en seguridad, aprieta desde más arriba y recupera el balón mucho antes.

Portugal hace más faltas, llega más tarde a los balones divididos y el seleccionador luso da entrada a Custodio y Varela para mantener la frescura. Pero las variaciones de Del Bosque son mucho más efectivas independientemente del marcador. La amplitud que proporcionan Pedro y Navas en las bandas, junto al juego interior de Fábregas e Iniesta, apoyados por Alonso y Busquets, son difíciles de contrarrestar por sus cansados rivales y empiezan a llegar las ocasiones. Sobre todo una muy clara de Iniesta, que salva Rui Patricio in extremis, y otra de Jesús Navas que para muy bien el portero portugués.

Penaltis

Como persiste el cero a cero a pesar de todo, en la tanda de penaltis impera la emoción. Fallan Alonso y Moutinho, uno por cada equipo para empezar, y el error de Bruno Alves, unido al acierto de Iniesta, Piqué, Sergio Ramos y sobre todo Fábregas, que fue el último recordando la tanda de penas máximas ante Italia hace algunos años, clasifican a España para una nueva final europea. Como queda dicho, todo un éxito y un récord al alcance de la mano, ser la primera selección que consiga ese triplete de oro Eurocopa-Mundial-Eurocopa. Vamos a verlo y vamos a disfrutarlo. Enhorabuena a España, a Vicente y su equipo de trabajo, a los jugadores, a la afición… España está de nuevo en la final.