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16
Dic 2011
15:34
El Mundial de Clubes según Rafa Benítez

Articulos en General

Rafa Benítez

Antes de escribir sobre el ‘Mundialito’ y sobre nada, quiero enviar un cariñoso saludo a David Villa, tras su grave lesión en el primer duelo del Barça en el torneo. David me ha demostrado en lo personal que, además de un grandísimo futbolista, es un gran tipo, amigo de colaborar siempre en causas benéficas, y su desinteresada y abierta colaboración con nuestra Fundación ‘MBF’ (‘Montse Benítez Foundation’) no es más que uno de los muchos ejemplos que podríamos citar. Por eso y antes que nada, quiero desearle una pronta recuperación para que le veamos logrando muchos goles con su club y con España lo antes posible. Mando desde aquí un fuerte abrazo a David y a su familia.

Tras haber tenido la oportunidad de disputar dos finales del Mundial de Clubes, una con el Liverpool (2005), en Japón y en la que perdimos (1-0) contra el Sao Paulo, y otra en Abu Dhabi (2010), con el Inter y en la que ganamos 3-0 al Mazembe africano, puedo corroborar que estamos hablando de un torneo absolutamente distinto. Es una competición especial. Sobre todo para los jugadores sudamericanos. Para ellos es una manera de mostrar al mundo, a los europeos, que ellos son los mejores, que a pesar de no tener los mismos recursos económicos o las facilidades para trabajar que hay en Europa, tienen calidad suficiente para triunfar en cualquier país. Antes era claramente una cuestión de orgullo y ahora también una manera de mostrarse al mundo y especialmente a los equipos económicamente más fuertes por si una buena actuación pudiese concretarse con un jugoso traspaso.

Como bien recordarán los aficionados del Liverpool, en el 2005 disputamos la semifinal contra el Saprissa de Costa Rica, al que derrotamos por tres a cero. Luego, en la final contra el Sao Paulo, perdimos uno a cero, pero recuerdo que controlamos el juego y nunca se me olvidarán los tres goles anulados, tres, y algunas otras injustificadas decisiones que aún no acabo de entender. Con todo, al final la gente sólo se acuerda del ganador y no de los detalles del partido.

Por la derrota, aunque sobre todo por cuestiones personales, nunca olvidaré esas fechas. Siempre tendré un recuerdo muy amargo, pero también lo rememoraré como una experiencia muy bonita, en un país como Japón, con mucho orgullo, con el culto a la tradición, a lo ancestral, con otra cultura, con auténtica pasión por el fútbol, pero con absoluto respeto y una enorme educación, un verdadero ejemplo para todos.

Volviendo al orgullo, y a mi propia experiencia personal, parece que esta competición es menos valorada en Inglaterra que en otros países. En el Reino Unido, cuando llega este torneo estás en plena competición, terminando los partidos de Liga de Campeones, las competiciones de Copa y un apretado calendario liguero, por lo que para ir allí tienes que adelantar o aplazar un buen número de partidos, con el trastorno que ello supone.

Sin embargo, los equipos sudamericanos, en muchos casos, llegan a diciembre terminando el campeonato, con tiempo suficiente para desplazarse a Japón, otra vez sede del Mundial en este caso, y concentrarse allí para preparar a conciencia y en condiciones óptimas el torneo.

Recuerdo, por ejemplo, algunos detalles en el Inter de Milán. Llegando estas fechas teníamos muchos lesionados, o al menos eso parecía. Tenía que entregar la lista definitiva y el parte médico indicaba que había hasta quince jugadores dudosos, la mayoría de ellos titulares. Decidí reunirme con el doctor para corroborar sus diagnósticos y, tras dicha reunión, la lista, sorprendentemente, quedó reducida a apenas dos o tres jugadores. Entre ellos, una de las piezas básicas del equipo. Cuando este jugador, que era y es sudamericano, se enteró de que no estaba en la lista por ‘su lesión’, vino a hablar conmigo y me Imagenexplicó lo que suponía para él ese torneo. Cómo de niño había soñado y comentado con su padre que ganaría esta copa, lo que significaba para los sudamericanos el Mundial de Clubes. Me dijo que trabajaría tres veces al día si era necesario para estar en condiciones, pero que lo tenía que meter en la lista. Así lo hice y así lo hizo, jugó de titular y ganó el Mundial con el que había soñado desde niño.

Preparando el Mundial de Clubes te encuentras con la dificultad de que conseguir partidos de alguno de los posibles rivales es muy difícil. Afortunadamente, en Abu Dhabi me pude desplazar con mi cuerpo técnico a ver los otros partidos y nos hicimos una idea más clara del nivel de los rivales. El equipo sorpresa del último Mundial fue el Mazembe. Su inolvidable puesta en escena era espectacular. Antes del partido todo el equipo se colocaba bajo el larguero de su portería y se ponía a rezar. Cuando terminan, el portero se queda arrodillado sólo y sigue rezando un rato. El calentamiento con muestras de su potencia física fue otro de los aspectos más llamativos. Pero en definitiva, su mayor e incontestable mérito fue derrotar a los equipos favoritos y más difíciles de su grupo. Primero al Pachuca de México y después al Internazional brasileño.

El formato actual del Mundial de Clubes merece alguna precisión que otra para situar a los no avezados. Anteriormente se denominaba Copa Intercontinental y se disputaba entre los campeones de la Copa Libertadores, en representación de Sudamérica, y la Liga de Campeones (representando a Europa). Pero actualmente es un torneo mucho más complejo y podríamos decir que más importante a la vez. Es la competición futbolística internacional de clubes de mayor jerarquía mundial y en la que participan los campeones de las seis confederaciones afiliadas a la FIFA. El torneo se organiza cada año y reúne a los equipos ganadores de las competiciones continentales de la AFC, CAF, Concacaf, Conmebol, UEFA y OFC y, a partir de la edición de 2007, al campeón del país organizador.

El vigente campeón es el Inter de Milán, hace apenas un año ganábamos la final EAU (3-0) ante el sorprendente TP Mazembe del Congo, que llegó a la final tras imponerse a los campeones mexicanos del Pachuca y a los brasileños del Internazional de Porto Alegre.

A pesar de la participación de los líderes de las mejores competiciones continentales, la a priori superioridad de europeos y sudamericanos es evidente. Antes de la presente edición, el Mundial tiene siete precedentes y en ellos hay un fuerte dominio de las confederaciones europea y sudamericana, cuyos clubes han ganado el torneo en cuatro y tres ocasiones, respectivamente. Los brasileños suman tres títulos y un subtítulo en la competición, todo un récord sin duda.
Los participantes en esta edición, ganadores de las distintas confederaciones, son los siguientes:

AFC: El Al Sadd de Qatar, que ganó en los penaltis la final de la Liga de Campeones Asiática al Jeonbuk surcoreano (4-2).

CAF: Cincuenta y cinco equipos compitieron para representar a África en el Mundialito, resultando el Espérance de Túnez el campeón de la competición.

UEFA: El Barcelona, campeón español, participa por segunda vez en tres años tras imponerse al Manchester Utd. (3-1) en la final de Champions en el estadio londinense de Wembley (28/05/11).

CONCACAF: La representación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe se decidió el 28 de abril de 2011, cuando el Monterrey (México) se impuso (3-2) al Real Salt Lake (EEUU).

OFC: El Auckland City (Nueva Zelanda) ganó la competición preliminar de Oceanía con una contundente victoria sobre el Amicale de Vanuatu, 10-1 en el global de la cita a doble partido.

CONMEBOL: En la Copa Libertadores, el Santos FC doblegó al Peñarol en la final (2-1).

País anfitrión: El Kashiwa Reysol, en su primer año en la élite, fue campeón de la Liga Japonesa.

Sistema de competición.

En su estreno, año 2000, participaron los ganadores de las competiciones continentales, más el líder brasileño, por ser el país organizador, y un invitado, que fue el Real Madrid como campeón de la Copa Intercontinental de 1998. Los equipos fueron divididos en dos grupos de cuatro. Los ganadores de cada uno disputaron la gran final y los dos segundos el partido de consolación.

Los conjuntos europeos y sudamericanos acceden directamente a las semifinales. Los restantes (norteamericano, asiático, africano y oceánico), son divididos en dos parejas, que se enfrentan en un único partido. Los ganadores juegan las semifinales contra los equipos europeos y sudamericanos. Los vencedores juegan la final y los perdedores definen el tercer lugar.
Desde la edición de 2007, cuando se le agregó el campeón del país organizador, éste ha de disputar una previa contra el campeón de Oceanía. El ganador de la misma disputa los cuartos de final contra el representante de Asia, a fin de evitar la presencia de dos equipos de una misma confederación en las semifinales (en el caso de que el campeón del país anfitrión pase). Por lo tanto y automáticamente, el representante de Norteamérica se enfrenta al de África. Los campeones de Sudamérica y Europa ingresan, igual que en el formato anterior, directamente a semifinales y no se cruzan. Los otros dos semifinalistas surgen de los cruces de cuartos de final. Los ganadores de las semifinales disputan la final y los perdedores el partido por el tercer lugar.

Premios.

Este es, sin lugar a dudas, uno de los alicientes para muchos de los equipos, sobre todo lo más modestos, que participan: la positiva repercusión económica que puede tener. Sólo por clasificarse para el Mundial, los clubes se aseguran un millón de dólares. El que termina cuarto se lleva dos millones, el tercero, tres y el segundo suma cuatro millones de dólares. El campeón tiene reservado un montante de cinco millones de dólares, haciendo un total de 16 millones de dólares en premios.
De vuelta a la presente edición, los cuatro primeros clasificados se emparejaron de la siguiente forma:

Kashiwa-Santos (1-3). Partido jugado el miércoles (14/12/11).

El Santos se impuso por la calidad de sus jugadores claves. Dos auténticos golazos, el primero de Neymar y el segundo de Borges, encarrilaron un partido que se pudo complicar si el Kashiwa hubiese aprovechado alguna de las ocasiones claras que tuvo.

El Santos inició el partido con un sistema 1-4-2-3-1, con libertad para los hombres ofensivos. Con Neymar arriba en la izquierda, pasando en el segundo tiempo a jugar en punta. Elano, antiguo jugador del City, jugó a su vez en la derecha en esa línea de tres ofensiva y Ganso, otra de sus figuras, en el medio en esa misma línea de tres, por detrás de Borges.

Sus laterales, especialmente Danilo, pero también de vez en cuando Durval, se emplearon al más puro estilo brasileño. Subiendo con frecuencia y dejando el trabajo defensivo para los dos medios centros, Arouca y Enrique, que daban equilibrio al equipo. Se impuso por calidad técnica y luego supo manejar el partido para rentabilizar su ventaja. Por su parte, el Kashiwa fue un bloque muy ordenado, con buena actitud y capacidad de trabajo y velocidad en los contragolpes siempre que podían. Con un 1-4-4-2 como sistema básico, quizás le falta algo de juego entre líneas, pero se ha mostrado como un buen conjunto muy aseado en casi todo.

La otra semifinal.

Al Sadd-Barcelona (0-4). Partido jugado el jueves (15/12/11), por lo que el tercer y cuarto puesto se lo disputarán el Kashiwa contra el Al Sadd y la final la jurarán los dos favoritos, el club español, el FC Barcelona, y el Santos de Brasil.

En este partido, Al Sadd-Barça, hablar de disposiciones tácticas de ambos equipos no tiene sentido porque el Barcelona tuvo una posesión del 72 %, así que sólo atacaba y su defensa, de tres o de cuatro, con Adriano arriba en la banda, era casi una zaga de dos que se preocupaba más de atacar que de los aspectos puramente defensivos.

Adriano con dos goles y luego Maxwell con otro tanto, mostraron esa capacidad ofensiva de los laterales del FC Barcelona. Su juego, basado en la movilidad de los jugadores y la circulación del balón, fue demasiado para un Al Sadd que mostró buena actitud y condición física, pero no pudo evidenciar nada más.

Lamentar profundamente, como dije al principio, la lesión de Villa y apuntarla como el percance más negativo del partido.

La final será el domingo entre el Santos y el Barcelona, dos estilos distintos, dos representantes de los continentes más exitosos a nivel futbolístico y una garantía de espectáculo que esperamos disfrutar.