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15
Jul 2013
10:58
¿Dónde están los extremos?

Articulos en General

Rafa Benítez

¿Por qué han desaparecido los extremos?, ¿Por qué se han puesto de moda los laterales-extremos? Para entenderlo debemos conocer un poco los sistemas de juego. Cuando un entrenador dispone a sus jugadores en una pizarra está definiendo su sistema de juego. Estos son los más famosos:

1-4-3-3

ImagenFigura 1


1-4-4-2

ImagenFigura 2


1-5-3-2

ImagenFigura 3

Partiendo de este concepto teórico llegamos a lo que realmente sucede en el campo, los movimientos de los jugadores, es decir, si jugamos con una defensa en línea o con libre, si utilizamos un media punta, si entramos mas por la derecha que por la izquierda, todo eso se denomina táctica.

Si observamos los sistemas anteriores comprobamos que la evolución táctica ha ido llevando a los delanteros hacia atrás con el claro objetivo de dominar mejor nuestra zona defensiva y el medio campo, a la vez que se busca sorprender a los contrarios desde atrás. Si creamos un espacio libre al sacar de ahí un delantero, lo podemos aprovechar con un jugador que entre en carrera y si no lo creamos, porque el defensa no abandona su zona, es más fácil rebasarlo con la velocidad que lleva nuestro jugador. El clásico extremo rápido o habilidoso se enfrentaba a defensas mucho menos preparados que los actuales. Hoy en día la preparación física, técnica y táctica, es decir, la preparación global es mucho más completa y los jugadores rinden más. De igual modo también se enfrentan al recurso de la falta para ser neutralizados.

En la búsqueda de soluciones a esta escasez de extremos se produjo una continua incorporación de los interiores y los laterales por las bandas para abastecer a los delanteros de balones. La subida del lateral era cubierta por el interior mientras este recuperaba su posición, de aquí al sistema 1-5-3-2 había un paso. Al comprobar que los laterales “hacían daño” se pensó que un interior con más calidad que el lateral haría aun más daño, y si a esto añadimos que el equipo contrario juega con uno o dos puntas nada mas, la libertad ofensiva de nuestros laterales nos proporcionaba un sistema casi perfecto. Las ventajas del sistema 1-5-3-2 o 1-5-4-1 son que acumulamos gran cantidad de hombres atrás, lo que da más seguridad a nuestra defensa y centro del campo. La incorporación sorpresiva de los interiores y laterales hace que saquemos provecho en cada una de nuestras acciones ofensivas (Figura 3). Requiere interiores y laterales de gran calidad y condición física para realizar carreras largas y terminar con buenos centros. En la práctica lo que suele ocurrir es que los laterales-extremos o carrileros, no pueden estar todo el partido subiendo y bajando la banda recorriendo grandes distancias cada vez, por lo que arrancan desde el medio campo y en realidad el sistema se convierte en un 1-3-3-2-2, ya que los laterales-extremos desplazan a los interiores hacia arriba (Figura 4).

ImagenFigura 4

Todo buen aficionado al futbol sabe que es más fácil convertir a un delantero en defensa que no al revés, puesto que es más fácil despejar un balón que meterlo en un lugar tan reducido y defendido como una portería, por este motivo la bajada paulatina de los extremos a la posición de los laterales no era más que una evolución lógica.

Estos laterales con algunas cualidades defensivas y excelentes posibilidades ofensivas (regatean y centran mejor que un defensa lateral clásico), deberían beneficiar al juego siendo fieles a sus orígenes, es decir, siendo en realidad extremos que se incorporen al ataque cuantas veces puedan para cumplir su antigua “misión” que era rebasar a su lateral y proporcionar gran numero de goles gracias a la calidad de sus centros.