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15
Ago 2013
23:16
¿Demasiadas lesiones musculares?, por Rafa Benítez

Fútbol Profesional

Rafa Benítez


Es y será uno de los temas de moda ahora y en los próximos meses. Ningún equipo se salva de ellas y de una forma especial los equipos con más partidos, con más carga física, con más viajes, con más éxito al fin y al cabo en las distintas competiciones, lo que les lleva a jugar más encuentros y de una mayor intensidad hasta el final de la temporada.

Surge entonces la pregunta: ¿Se pueden evitar las lesiones? La respuesta tiene que ser clara, no. Sin embargo, sí que se puede trabajar en la prevención y hasta reducir el número de ellas.

Aunque para eso me parece fundamental, imprescindible que haya un diálogo abierto, fluido y una comunicación incluso diría que sincera entre el cuerpo médico, el cuerpo técnico y los propios jugadores. Lo peor que puede ocurrir, lo digo por los hechos contrastados de los que dispongo, es que alguna de las partes se dedique a echar balones fuera y a culpar a la otra para no asumir su responsabilidad. Y claro, el perjudicado siempre es el equipo, el grupo…

Mi experiencia a la hora de trabajar intentado neutralizar un aspecto tan controvertido como este de las lesiones en los distintos equipos en los que he estado se puede decir que ha sido buena en general y salvo excepciones. En el Real Madrid, tanto en las categorías inferiores como en el segundo equipo, tuve la suerte de tener a mi lado a un médico de la talla de Miguel Ángel Herrador, excelente médico y mejor persona que luego fue profesor mío de Medicina Deportiva en la Universidad. Además, mis propias lesiones, las que yo sufrí en mi etapa como futbolista, me hicieron adquirir cierta experiencia en este campo, lo que me permitió valorar con cierto criterio el funcionamiento de un cuerpo médico.

En Valencia, la coordinación entre el cuerpo médico y los técnicos nos llevó a realizar aquellas famosas rotaciones, cuando pocos las hacían, y a sacar el máximo rendimiento de los futbolistas que teníamos disponibles. Pero siempre basándonos en nuestra percepción del estado del jugador y en la información que recogíamos de todos los test que se realizaban a los jugadores de forma periódica y en el análisis conjunto de los mismos. Lo cierto es que no tuvimos demasiadas lesiones y los títulos conseguidos fueron el resultado de un trabajo profesional y coordinado entre los distintos estamentos. Lo mismo se podría decir de nuestra forma de trabajar en Valladolid, Almendralejo (CF Extremadura) y Tenerife. Siempre con una buena relación y un diálogo constante con el cuerpo médico en cuestión.

En el Liverpool FC, se trabajó con esa misma profesionalidad y coordinación con el cuerpo médico desde el principio y sólo durante el último año tuvimos más lesiones de lo habitual, aunque las propias lesiones hacen que te quedes sin efectivos y no puedas rotar cuando es necesario en determinados jugadores. Además, lo podemos ver ahora tal y como dicta el calendario, los meses de octubre y noviembre son los que más lesiones acumulan por la cantidad de partidos de liga, Champions y hasta de selecciones que se disputan y por las condiciones de los terrenos de juego debido a las inclemencias meteorológicas. Aún así, el tiempo de baja de los lesionados musculares fue en todos estos equipos citados hasta diez días menos, por ejemplo, de lo que luego nos ocurrió en el Inter de Milán. Curioso.

Sin duda, la forma de trabajar en los entrenamientos es algo a tener en cuenta pero hay otros factores como veremos al final del artículo que no hay que olvidar. Nuestro trabajo diario suele distribuirse en un 80% de trabajo con balón y un 20% sin él. En el pasado, todos los equipos hacían mucho trabajo sin balón y, desde hace algunos años, todos los técnicos trabajamos más con balón. Pero siempre hay que hacer algo sin balón para compensar los desequilibrios musculares que produce la dinámica del propio juego.

En mi cuerpo técnico tengo dos excelentes preparadores físicos, uno de ellos especializado en prevención y recuperación de lesiones, pero poco pueden hacer sin ayuda. Nuestra manera de trabajar para prevenir las lesiones consiste en colaborar con el cuerpo médico desde el principio, tener una línea de trabajo clara, profundizar en la prevención… El diagnóstico cuando se produce la lesión y el tratamiento posterior son claves para evitar nuevas lesiones. Para ello, el cuerpo médico tiene que trabajar coordinado con los técnicos. Son ellos los que diseñan las sesiones de entrenamiento y la carga de las mismas y el trabajo extra de prevención o compensación que haga el departamento médico tiene que estar recogido también por el preparador físico, porque supone igualmente una carga de trabajo. Nosotros, hablo totalmente en serio, hemos llegado a sorprender al preparador físico del cuerpo médico trabajando pesas a escondidas con un par de jugadores la mañana antes de jugar un encuentro decisivo. Eso sólo trae como consecuencia más sobrecarga y, por ende, más riesgo de lesiones.

Curiosamente, cada vez son más los futbolistas que se marchan a sus respectivos países para tratarse sus lesiones. Para evitarlo deben de tener una absoluta confianza en los médicos del club, que, por su parte, tienen que darles soluciones a sus problemas.

En las investigaciones sobre lesiones musculares, y en concreto en las de isquiotibiales, es imprescindible conocer los factores de riesgo, entre otros:

El historial de lesiones. El hecho de haber tenido lesiones en el mismo músculo aumenta el riesgo de lesión, nosotros llegamos a tener en el Inter hasta un 80% de lesionados que habían sufrido lesión en ese grupo muscular en las dos temporadas anteriores.

El desequilibrio muscular entre cuádriceps e isquiotibiales (músculos anterior y posterior del muslo). Hay que hacer un trabajo específico, sin balón, para corregir ese desequilibrio.

La edad. Cuanto mayor es el jugador más riesgo de lesión tendrá especialmente a nivel muscular; además del factor biológico madurativo natural, hay que pensar que los jugadores de más edad acumulan muchos más años de práctica y, por lo tanto, cientos de partidos y miles de entrenamientos en sus piernas.

Otros factores pueden aumentar el riesgo de lesión; por ejemplo la raza (la raza negra tiene más propensión a estas lesiones musculares porque generalmente sus músculos son más explosivos), la fatiga (un músculo más ‘cansado’ tiene más posibilidades de lesionarse porque su funcionalidad se ve alterada), un calentamiento inadecuado, o los propios hábitos: fumar, beber, no descansar o una alimentación inadecuada aumentan el riesgo de lesión muscular.

El origen de las lesiones tendrá entonces un componente multifactorial, de forma que los jugadores que estén expuestos a más factores de riesgo de los que acabamos de mencionar, serán aquellos más propensos a sufrir lesiones.

Una buena metodología de trabajo y la colaboración entre el departamento médico y los técnicos es fundamental para reducir el número de lesiones. Pero tampoco podemos olvidar algo incuestionable: El fútbol de ahora es más rápido y exigente que el que se jugaba en el pasado. Se disputan más partidos y, sobre todo, hay más partidos internacionales. Tanto con los equipos como con las selecciones nacionales, los desplazamientos que eso conlleva son otro factor añadido. La consecuencia es que los jugadores se lesionan más que en el pasado.

Eso sí, hay que ser rigurosos. No hay una varita mágica que evite las lesiones, pero al menos se puede trabajar para reducirlas en la medida de lo posible.




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