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29
Mar 2012
11:31
Cuartos de final de Champions, ida, por Rafa Benítez

Articulos en General

Rafa Benítez

Concluyó la jornada al completo con los partidos de ida de los cuartos de final de esta edición de Champions y ningún equipo de los que actuó como local fue capaz de ganar. Un empate, el que protagonizaron AC Milán y FC Barcelona en el que ya desde el sorteo aparecía como el duelo más igualado de cuantos deparó la competición en este fase y triunfos del Chelsea en Lisboa, del Bayern en Marsella y del Real Madrid en Nicosia. Aunque los puristas igual le pondrían algún reparo y excepción hecha del comentado partido en Lombardía por la entidad de los dos contendientes, se puede decir que en el resto esta vez sí que se cumplieron los pronósticos. Pero como en cada jornada de esta apasionante competición, vamos a desgranar los partidos tal y como los vimos nosotros.

Apoel, 0– Real Madrid, 3.


Solventó al final el Real Madrid con rotundidad en el marcador su compromiso en Chipre. Pero hubo de armarse de paciencia ante el voluntarioso equipo anfitrión. Los goles sólo llegaron en el último tramo de partido, pero la eliminatoria, como por otra parte era lógico, está prácticamente sentenciada.

Los dos bloques partieron de inicio con un similar 1-4-2-3-1, aunque los chipriotas le dan un carácter mucho más defensivo a ese sistema con sus exteriores metidos muy atrás, lo que lo convierte prácticamente en un 1-4-4-1-1 marcado por las precauciones.

El Apoel, como era lógico, salió a aguantar todo lo que le fuese posible ante un contrario con la entidad y la enjundia del Real Madrid. Y a sorprender aprovechando el mínimo resquicio si es que este finalmente se presentaba. El conjunto de Nicosia suele manejar el ritmo del encuentro amparándose, sobre todo, en la veteranía de sus futbolistas y, al mismo tiempo, por necesidad, debido al gran desgaste físico que tienen por las obligadas coberturas y ayudas defensivas que hacen constantemente.

Tuvieron poca posesión y evidenciaron una mala salida de balón. Al margen de lo anterior, y esta vez con poco éxito, trataban de salir rápido a la contra en cuanto recuperaban el esférico. En el apartado de destacados, dejó algunos detalles Ailton, con mucha habilidad, pero poco más pudieron hacer los jugadores locales ante un Real Madrid bastante superior.

Por su parte, el cuadro madridista se contagió un poco de ese ritmo lento que quería darle al choque el Apoel. Los jugadores blancos eran muy superiores, tenían la posesión y sabían que era cuestión de tiempo el conseguir marcar el primer gol. Y después del primero vendrían algunos más. Como es habitual, buscaban la superioridad en la banda, sobre todo en la izquierda, y se movían bien entre líneas. Pero no llegaban con claridad a la portería rival por el gran trabajo defensivo, justo es reconocerlo, que estaban haciendo los chipriotas.

En el segundo tiempo, especialmente tras las salidas al campo de Marcelo y Kaká, el Real Madrid mejoró notablemente y tuvo una buena movilidad y, lo que resultó determinante, más efectividad de cara a la portería contraria.

El primer gol dejó tocado anímicamente al Apoel y enseguida llegaron los otros dos que dejaban la eliminatoria resuelta y el compromiso de vuelta en el estadio ‘Santiago Bernabéu’ de dentro de una semana como un puro y mero trámite.

Bénfica, 0– Chelsea, 1.

La jornada del martes se completó con la segunda de las victorias de los equipos que rendían visita a sus rivales. El Chelsea venció por la mínima en el estadio del Benfica y encarrila a su favor la eliminatoria, aunque tendrá que sentenciar en Londres.

Di Matteo se presentó en Lisboa con un equipo sensiblemente distinto. Con un 1-4-2-3-1 al uso pero con varios cambios en la alineación titular que pudieron terminar sorprendiendo a casi todos. Ramires y Kalou situados en las bandas eran una apuesta de trabajo, tanto en ataque como en defensa, que definitivamente le salió perfecta. Obi Mikel, en el medio con Meireles, montaban una barrera de protección a los centrales, donde destacaba el gran trabajo de David Luiz junto a la experiencia de John Terry. Ferreira en el lateral, tras muchos partidos sin jugar, fue otra de las sorpresas y la elección de Fernando Torres como único delantero en vez de Drogba, para aprovechar los espacios a la espalda de la defensa, dio sus frutos cuando el madrileño dejó atrás a su defensor y le dio el medido pase de gol a Kalou que pone al Chelsea con un pie en la semifinal.

Quizás Juan Mata pareció menos dinámico de lo habitual, a lo peor se notaron los partidos que llevaba jugados seguidos en muy pocos días.

Por su parte, el Benfica, también con un 1-4-2-3-1, esperaba tener más espacios para aprovechar los contraataques, pero el Chelsea no se los dio y no crearon demasiado peligro en general. Maxi Pereira se incorporaba por el lateral para darle amplitud al campo, pero Cardozo aparecía algo desasistido debido a la poca llegada de la segunda línea. Detalles de calidad de Pablo Aimar, que siempre deja su incomparable sello, y desequilibrio en las bandas de futbolistas como Bruno César y Gaitán, pero menos de lo que es habitual en ellos por las ayudas defensivas del Chelsea, lo que hizo que los portugueses perdiesen el potencial ofensivo que han mostrado en otros partidos.

La verdad es que tuvieron fases de buena intensidad, pero con poco equilibrio defensa-ataque como evidenciaron en el gol encajado, el único del partido, dejando mucho espacio a la espalda de la defensa.

En definitiva, el Chelsea, con un buen trabajo defensivo y tratando de salir rápido a la contra, consiguió un buen resultado para el partido de vuelta. Pero sobre todo, que es lo más importante, dio sensación de ser superior hoy por hoy al Benfica y, por lo tanto, es más favorito aún si cabe.

Olympique Marsella, 0-Bayern Munich, 2.


Se cumplió el pronóstico también en el ‘Vélodrome’ de Marsella. A priori, la mayoría pensábamos que el Bayern de Munich sería superior al Olympique y a fuerza de ser sinceros hemos de reconocer que fue exactamente así. Desde el mismo primer minuto de la eliminatoria ya controlaron la misma y, por supuesto, el partido. Y es que el Olympique de Marsella defendía con bastante orden y se replegaba igualmente rápido, por lo que no era fácil crearle ocasiones. Pero ya se apreciaba que el Bayern era el equipo que de verdad podría marcar a las primeras de cambio.

En lo que hace referencia exclusivamente a los esquemas con los que los dos equipos se presentaron en el terreno de juego, hemos de decir que también hubo coincidencia, aunque siempre con matices. En este caso, los dos contendientes se dibujaron sobre el terreno con un 1-4-2-3-1.

De vuelta al desarrollo del partido, algunos tímidos contraataques por parte del Marsella, con la sola amenaza de Remy, ya que Valbuena venía muy atrás para ayudar a organizar el juego a los dos medios centros, con características más defensivas, eran todo el balance de cara a la meta rival de los franceses. Si acaso, y como añadido, alguna sensación de peligro en las acciones a balón parado y poco más.

La auténtica realidad es que los defensas del Bayern no pasaban por excesivos apuros. Una segunda jugada a raíz de un córner, que debió aprovechar Remy, y un error de Boateng, que pudo terminar en el fondo de la portería alemana si Neuer no hubiese tenido una gran intervención, fueron lo más interesante de cara al capítulo de méritos. Poco más a destacar por parte del Marsella. Los cambios ofensivos de Deschamps no tuvieron influencia en el juego, porque el segundo gol conseguido por Robben fue ya una losa muy pesada para los intereses franceses.

Por el contrario, el Bayern se fue encontrando más cómodo a medida que avanzaba el partido. El primer gol conseguido por Mario Gómez al filo del descanso suponía que el Marsella se tenía que adelantar y esos espacios los aprovecharon bien los habilidosos atacantes del equipo alemán. Especialmente Robben, con su velocidad y habilidad, consiguió el segundo gol tras una pared con Muller y ahí se acabó el partido. Desde entonces y hasta el final, más control aún por parte del Bayern y la eliminatoria que también en este caso queda bastante encauzada.

Milán, 0-Barcelona, 0.

El duelo más igualado, el de más alternativas y, a la postre, el de más incertidumbres. Y es que todo se ha quedado para el partido de vuelta en el ‘Camp Nou’ porque ayer ninguno de los dos equipos fue capaz de hacer un gol. Las espadas, que decía el otro, siguen en todo lo alto.

De entrada en el choque, hay que decir que los dos equipos aparecieron con sus sistemas habituales. El AC Milán con un 1-4-3-1-2 clásico en sus compromisos y el FC Barcelona con un no menos habitual 1-4-3-3. De inicio, el cuadro milanista presiona arriba la salida del balón de los azulgranas con la consigna de que, si no puede recuperar el esférico, hay que hacer un repliegue rápido para terminar juntándose todos en defensa.

Con su acumulación de hombres por el centro, dificultaban la circulación del Barcelona y, como Andrés Iniesta se movía hacia dentro, no tuvieron profundidad por esa banda. Por la derecha, como siempre, Dani Alves sí se la dio y permitió los movimientos hacia dentro y a la espalda de la defensa de Alexis.

El Milán tiene una interesante ocasión por medio de Robinho, que tiene movilidad en el ataque. Fue en el inicio del partido y antes de otra clara de Ibrahimovic, que se encuentra con Valdés para evitar el gol. No hubo mucho más. Su juego se basa en buscar el espacio que se crea a la espalda de Dani Alves o bien encontrar a Ibrahimovic, que disputa con Mascherano para ganar la primera jugada. Y a partir de ahí tratan de ganar la segunda jugada. Al Barcelona, que tiene más posesión y control del balón, le falta la inspiración de Messi, muy vigilado por los jugadores del Milán. Además, el acierto de Abiatti hace que no consiga un gol fuera de casa en la Champions tras una treintena de partidos haciéndolo. Y todo ello a pesar de sus 17 tiros a puerta.

Otro tema. Se reclamaron dos penaltis que me gustaría comentar. El primero, tras un contacto de Abiatti con Alexis. Existe el mencionado contacto con el brazo ‘de arriba’, el que suele hacer los penaltis cuando se lanza el portero a los pies del delantero. Pero Alexis exagera un poco y no se lo conceden. ¿Pero qué hace el quinto o sexto arbitro? O más bien, ¿qué diría?, porque seguro que él vio el contacto por mucho que Alexis Sánchez exagerase en su caída.

El otro penalti es un agarrón a Puyol. Por unos instantes se ve en televisión el agarrón de forma muy clara y la posición del quinto o sexto árbitro y el propio principal. Los dos en línea, los dos cerca y de cara a la jugada, pero no se pita el penalti. ¿Será un problema de número de árbitros o de toma de decisiones? Además, quiero insistir otra vez, ya que se comunican por señas y ahora usando micrófonos: ¿Por qué no se colocan en el otro lado, lejos del linier de esa ubicación y así tendrían otra visión distinta y más cercana de la otra parte del área? Entre los seis, si seis, cubrirían todo el campo desde todos los ángulos posibles.

Bueno, volviendo al tema meramente futbolístico, Guardiola buscó en el segundo tiempo una mayor velocidad y amplitud para transformar el dominio posicional en ocasiones de gol, dando entrada a Pedro y a Tello. Las tuvieron, pero no las pudieron concretar por desacierto o por acierto del mencionado Abiatti. Ahora, con el 0-0, todo queda a expensas del partido de vuelta en el ‘Nou Camp’ que promete ser muy interesante.