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06
Jul 2014
11:25
Cuarteto de favoritos, por Rafa Benítez

Brasil 2014

Rafa Benítez

A pesar de la igualdad del torneo, de las sucesivas prórrogas, de los lanzamientos de penaltis, de los equipos revelación y de las sensaciones del campeonato, al final son cuatro de las selecciones denominadas favoritas las que disputarán las dos semifinales del Mundial de Brail’2014. Brasil-Alemania y Holanda-Argentina, esos son los emparejamientos a la vista de cómo fueron los cuartos de final y por mucha literatura que queramos ponerles. Dos equipos suramericanos y dos europeos frente a frente. Lo demás ya no cuenta mucho más allá del decorado que una competición como esta debe tener siempre. Ahora veamos, paso a paso, como se llegó a esta realidad ya inamovible.

Un gol le basta a Alemania

Alemania fue la primera en sellar su pasaporte para una de las semifinales. Lo hizo en el duelo europeo ante Francia y venciendo por la mínima. El tanto de Hummels le bastó para mantener su candidatura, al tiempo, como una de las revelaciones del torneo y una de las candidatas a optar a ganarlo en la final.
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Como viene siendo norma habitual, el duelo no tuvo el ritmo, como la mayoría de los choques que se han disputado al mediodía. Aun así, me pareció que el balón circulaba con más velocidad que en otros cruces. Ambas escuadras querían jugar y trataban de hacerlo, con mayor éxito por la parte germana, que basándose en un 1-4-2-3-1, intentaba jugar entre líneas a los lados de Cabaye y con algún que otro cambio de orientación largo buscando la espalda de Debuchy en el lateral derecho. Francia se amparaba en el 1-4-3-3, con Griezmann a la izquierda como opción más ofensiva. Básicamente, porque con frecuencia buscaba la espalda de Lahm y hay que decir que, casi todas las jugadas de peligro de Francia, que la verdad es que no fueron muchas, llegaron por ese lado. Quizás la más clara con otro movimiento del propio Griezmann a la espalda de la zaga, pero esta vez en el otro lado y cuando había intercambiado posiciones con su compañero Valbuena.

Alemania parecía más sólida, con una idea clara de mover el balón para encontrar a Müller, marcado muy de lejos por Evra, o a Kroos y a Özil, e incluso Khedira entre líneas, para enseguida buscar continuidad hacia adelante. Desde el punto de vista defensivo, se replegaban y Klose estaba cerca de Cabaye, para que no pudiese sacar el balón desde atrás, cosa que sí dejaban hacer a los centrales. En una falta lateral, Hummels se impuso físicamente a Varane y remató al fondo de la red un balón que supuso el que a la postre sería el único y decisivo gol del encuentro.
Le tocaba mover ficha al cuadro galo, en desventaja en el marcador desde ese momento. Y parecía contar con un argumento a su favor: la principal debilidad de la puesta en escena germana era la espalda de su defensa, siempre algo adelantada, aunque bien es cierto que con Neuer, como comprobamos a lo largo del torneo, siempre atento a esos balones.

De esta forma, arranca el segundo periodo con Francia buscando con más determinación la meta rival, pero con Alemania muy aplicada en defensa. Insisten los franceses en buscar la espalda de Lahm y por ahí dan algo de sensación de peligro, pero su rival continúa con su control del duelo, moviendo el cuero con seguridad y con alguna llegada ocasional con cierto peligro. A los 68 minutos, entra Schürrle por Klose y, desde su aparición en escena, ya se notó algo más de velocidad en el ataque de su equipo. Deschamps tiene que cambiar algo y da entrada, primero a Konscielny por Shako, y enseguida a Remy por Cabaye, buscando algo distinto en vanguardia.

Müller sigue siendo una amenaza para la retaguardia contraria, ahora desde su posición de delantero desde la entrada de Schürrle, que se colocó en la derecha, pero como no podía ser de otra forma, despierta el equipo francés. Proliferan las llegadas y la presencia de elementos arriba y, en un par de minutos, realizan un remate primero y un tiro a continuación que hacen intervenir a Neuer y dan la sensación de que todavía el tanteo puede cambiar.

En esas, Remy se ha abierto a la derecha, Valbuena se mueve con más libertad por todo el campo, lo mismo que Griezmann, y con Pogba como medio centro. Pero todo eso no supone un gran peligro para los alemanes, que en el minuto 82 tienen una clarísima ocasión al contraataque que Schürrle no acierta a concretar. Más cambios. Entra Göetze por Özil (m. 83) y un minuto después Giroud por Valbuena. No queda mucho tiempo y hay que apurar todas las opciones.
Schürrle vuelve a tener una ocasión, tras un balón que le deja Müller en un contraataque, y Alemania parece tener el compromiso y el correspondiente pase en su mano. Realizan un último cambio, entrando Kramer por Kroos, sacan faltas a los ansiosos rivales franceses y todo parece terminado cuando todavía Lloris arriesga y a punto está de perder un balón. Pero en la jugada siguiente, es Benzema quien tiene una inmejorable ocasión que tiene que despejar Neuer para que los alemanes consigan definitivamente su objetivo, llegar a una de las semifinales de este Mundial de Brasil 2014.

Brasil, por la mínima

También Brasil tuvo que sufrir para deshacerse de Colombia. Aunque abrió el marcador y estableció una distancia de hasta dos goles, un tanto de penalti convertido por James Rodríguez ajustó mucho más el compromiso. Finalmente pudo salvaguardar esa victoria mínima que la sirve para seguir adelante, algo que se celebra por todo lo alto en su incondicional hinchada.
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Como no podía ser de otra manera por el ambiente en las gradas y la importancia del partido, éste empezó con mucho ritmo. Ya hemos hablado de la posible influencia del horario y de lo que supone cada partido para la afición ‘canarinha’, pero he de decir que los números oficiales de la FIFA hablan de más metros recorridos por ambos equipos en el Francia-Alemania que en el Brasil-Colombia. Sin embargo, no reflejan la intensidad y la velocidad con la que se recorrieron esos metros. También nos indican que hubo más pases entre los equipos europeos que en el duelo de los sudamericanos. Y un dato del que se queja Colombia, muchísimas más faltas en el segundo choque, el que ahora comentamos: 54 por las 33 del primero. ¿Pudo influir eso en el desarrollo del encuentro? Para los colombianos, seguro, aunque quizás no pensarán lo mismo los brasileños. Como dato curioso a añadir, los goles de estos dos primeros partidos han sido a balón parado, dos de ellos de falta, por si influye o no.

Entrando en la valoración del cruce en sí, el tempranero gol de Thiago Silva, que se encontró un balón en el segundo palo en un saque de esquina y que ponía a su equipo por delante en el marcador, tuvo una influencia absolutamente decisiva en el resto del encuentro. Si ya se había iniciado con intensidad, el gol los aceleraba aún más si cabía.

Lo más destacable del primer tiempo podemos decir, sin temor a equivocarnos, que no fue precisamente la carga táctica, sino la pasión, el ímpetu, la agresividad de ambos equipos, especialmente de Brasil, con mucha atención a James Rodríguez, muy controlado en todo momento por la pareja de centrocampistas Paulinho y Fernandinho. Para mí, eso fue lo que llamó la atención y lo que limitó la capacidad a Colombia de hacer su fútbol.

Desde el punto de vista del juego, podemos resaltar alguna ocasión ‘amarilla’ en los pies de Hulk (m. 20) y otra un poco después (m. 27). Y tal vez sería para analizar detenidamente el contraataque de Colombia, con una situación de cuatro contra dos, que termina siendo tres contra uno, cuando David Luiz intenta recuperar el balón que llevaba James Rodríguez. Una opción clara que Colombia desaprovecha eligiendo la peor alternativa. En vez de encarar al único defensor el futbolista que tenía el balón, y los atacantes que acompañaban la jugada mantenerse detrás del esférico, el primero intentó pasar a sus compañeros, que podían incluso estar en fuera de juego, y el defensor brasileño simplemente interceptó el pase.

Poco más que contar de este primer tiempo. Si acaso, una falta que lanza Neymar que sale fuera por poco y mucha ansiedad e intensidad, con Brasil intentando imponerse físicamente en defensa y en el medio campo, aunque mostrando destellos de calidad en ataque.

El segundo periodo se inicia igual de complicado para el árbitro que el primero. Demasiadas faltas, mucha tensión y pérdida de los nervios por parte de algunos jugadores que no facilitan precisamente el control del partido a quien tiene que tomar decisiones. El detalle de la falta al portero de Thiago Silva, lo que le supone una tarjeta amarilla que acarrea suspensión para la semifinal, es una muestra más de lo ‘metidos’ que estaban en el partido los jugadores, sin pensar en otra cosa que en ganar ese encuentro exclusivamente y sin pensar más allá.

El golazo de David Luiz, qué gran fichaje del PSG, pone más en ventaja a Brasil, fuerza los cambios en Colombia y, a la vez, su reacción, con Bacca entrando al campo. Su velocidad cerca del área crea problemas a la defensa brasileña y, tras un pase de James Rodríguez, Julio Cesar, el portero brasileño le hace penalti, que transforma el máximo goleador del torneo por el momento, James Rodríguez, y que animaba el duelo en los minutos finales.

Más presión, más pasión y más responsabilidad, menos táctica y a manejar el partido hasta el final, con los cambios por parte de ambos entrenadores y con la manera de ‘gestionar’ el balón por parte de los brasileños.

Como nota negativa, destacar la lesión de Neymar, que lo deja fuera del Mundial y que supone una gran pérdida para su equipo en lo deportivo y para el espectáculo en general.
Brasil se mete en semifinales y nos garantiza al menos otro partido de tensión, ansiedad y emoción que ‘parará’ nuevamente al país.

Argentina sigue en liza

Otro duelo en horario de tarde y de nuevo la sensación de que el ritmo era más bajo que en otros compromisos. Eso se apreció desde el mismo principio, la hora, el calor, el estilo de juego…, la realidad era que el balón y los futbolistas no se movían con la velocidad de esas otras citas nocturnas.
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Bélgica introdujo algún cambio, como el de Mirallas por Mertens, y Argentina, sin embargo, cambió dos defensores y un medio centro, además de jugar con Lavezzi a la izquierda y Messi con libertad por detrás de Higuaín. Con diferente interpretación del sistema, de acuerdo, pero podríamos decir que los dos salieron con un más o menos perfilado 1-4-2-3-1.

Witsel no era apretado por Messi cuando tenían el balón y, sin embargo, Fellaini sí salía a buscar a Mascherano cuando lo tenía Argentina. Eso dejaba un espacio a su espalda que intentaban aprovechar los elementos ofensivos blanquiazules. Messi se movia ‘a su aire’ y Fellaini se incorporaba al área en cuanto podía, ocupando De Bruyne su posición en medio campo.

A los ocho minutos, gran gol de nuestro Gonzalo Higuaín, que remata de primera un balón desviado por un defensor. Desde ahí, bastante control del partido por parte del cuadro sudamericano mientras Bélgica, por su parte, parecía que no tenía nada que ver con la de otros compromisos. Apenas alguna acción individual y algún centro a Fellaini, para que impusiese su poderío en el juego aéreo y no mucho más a destacar.
Di Maria, el jugador más desequilibrante en los primeros minutos, se lesiona (m. 29) y termina retirándose (m. 33), entrando en su lugar y ocupando su posición en la derecha Enzo Pérez. Nada cambia, excepto que nos quedamos sin las carreras en velocidad de Di Maria, que tanto peligro llevaban habitualmente. Una falta en la frontal, que tira fuera Messi, y poco más que reseñar antes de llegar al periodo de descanso.

Enseguida, el sorprendente inicio del segundo tiempo por parte de Bélgica, sin ir realmente a por el partido con la intensidad que se esperaba. Sólo tras los cambios, con la entrada de Lukaku y Mertens, se vio algo más de energía y velocidad en las jugadas de ataque, pero con frecuencia cometiendo el error de seguir buscando centros para los hombres altos (Lukaku y, sobre todo, Fellaini), lo que condicionaba su juego y alejaba al bloque belga de lo que les había llevado hasta allí: la velocidad de su juego, la profundidad de su ataque y la sensación de peligro constante.

Argentina controlaba el ‘tempo’ y simplemente esperaba su jugada para sentenciar. Tras un contraataque a la salida de un saque de esquina, Bélgica pierde el balón y es de nuevo Gonzalo Higuaín el sale a la contra y a punto está de hacer el 2-0 con un tiro que sale finalmente fuera pero después de tocar en el larguero.

Llegados a los quince minutos finales, Bélgica opta por el balón largo hacia los puntas, se incorpora Van Buyten, también como delantero centro, y todos a buscar la segunda jugada. Esto produce algunas situaciones de verdadera confusión, un córner peligroso por error de marcaje de la defensa argentina y algo de desconcierto, con balones sueltos y fueras de juego muy ajustados. Pero ya no había claridad y, con el equipo belga desequilibrado, Messi tiene la oportunidad del partido en un uno contra uno con el portero, aunque Courtois, que conoce bien a Leo, despeja el balón que intento pasarle por encima el argentino. Como el fútbol es así, sólo un minuto más tarde, Mertens, en vez de meter el balón arriba, se jugó un pase interior a Lukaku y creó una ocasión de peligro para la meta de Romero que, evidentemente, pudo haber cambiado todo lo que estamos diciendo en este momento. No fue así y, en definitiva, Argentina queda clasificada para la semifinal tras muchos años (1990) y Bélgica, que ya está fuera tras haber renunciado a lo que les llevó hasta allí, su fútbol alegre y siempre ofensivo.

Holanda, por penaltis

El seleccionado que dirige Van Gaal disputará una de las semifinales del Mundial de Brasil’14 tras imponerse a Costa Rica y deshacer el sueño ‘tico’ en un cruce que necesitó de tiempo suplementario, tras el empate a cero del reglamentario, y hasta lanzamientos desde el punto de penalti. Por cierto que pareció resultar clave la decisión del técnico holandés de cambiar de portero en el epílogo de la prórroga. La actuación del Krul terminó por ser absolutamente decisiva.
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Y ahora, vamos a debatir sobre los sistemas de Holanda y Costa Rica. Creo que el dibujo de ambos equipos era básicamente el mismo, 1-5-4-1, con el matiz, si acaso, de una evolución como el 1-3-4-3 según quién tuviese la posesión. Es decir, si adelantas a los laterales cuando tienes el balón y haces lo mismo con los exteriores, que es lo que hacía Holanda, se convierte en un 1-3-4-3, lógicamente como tienes más posesión que el rival normalmente estás jugando ese sistema y tu rival el mismo, pero más defensivo.

Como además se producen muchos seguimientos de jugadores por el tipo de marcaje individual que hace Holanda, el partido está cerrado y sólo se abre cuando un jugador presionado comente un error y permite un contraataque al rival. Al menos eso es lo que sucedió en la primera parte del duelo que nos ocupa, las ocasiones más peligrosas de los holandeses vinieron en contraataques que cogieron a los defensores con línea de tres y adelantados. Cuando Costa Rica tuvo tiempo para replegarse, los holandeses apenas llegaron al área, movieron siempre el balón de un lado a otro, pero no encontrando el hueco para el pase definitivo.

A reseñar en el capítulo de méritos una falta lanzada por Sneijder y poco más podemos destacar en cuanto a ocasiones antes del intermedio.

Superado el mismo, empieza Costa Rica apretando arriba a la defensa holandesa para no dejarles sacar el balón jugado desde atrás. Sigue la misma tónica del primer tiempo, más empeño y convicción por parte de los costarricenses y la sensación de que había que esperar el error de algún jugador, de cualquiera de los dos equipos, o bien una acción a balón parado para que algo cambiase.

Por si acaso, Van Gaal decide cambiar a Depay y da entrada a Lens y desde el primer momento se aprecia que aparece con la idea de aprovechar su velocidad buscando la espalda de la defensa. Una nueva falta botada por Sneijder, que dio en el poste (m. 83) fue de lo más peligroso de Holanda en esta mitad seguida por otras ocasión a tiro de Van Persie que salvo Keylor Navas, confirmando una vez más su buen nivel en este Mundial. Otra clara opción de Van Persie, que increíblemente no contactó con el balón, y la última para Holanda con remate que despejó un defensor sobre la línea y dio en el larguero, fueron los alicientes de este final de partido que nos llevó, una vez más, a jugar un tiempo añadido. Holanda se iba imponiendo y la prórroga se presentaba a su favor.

Los ‘orange’ siguen apretando, mueven el balón de un lado a otro con cierto sentido, pero sigue siendo difícil encontrar el hueco en la ordenada defensa costarricense. Los centroamericanos, en cuanto pueden, tratan de salir a la contra. Se llega así a la segunda parte y sigue la misma tónica, con Costa Rica creyendo, Bolaños asusta a la zaga rival y ya nadie sabe quién es el favorito. Ureña tira solo para que Cillessen salve a Holanda con una gran parada y transcurren los minutos con ansiedad para los dos equipos. Tiro al larguero de Sneijder y contraataque de Costa Rica que no puede continuar Ureña porque cae al suelo. Para completar este emocionante final, Van Gaal decide cambiar su portero y entra Krul en lugar de Cillessen. Arriesgada decisión, pero nadie podrá jamás decir cómo habría terminado todo sin ese cambio. Con él, dos penaltis parados por el meta sustituto, que adivinó la zona de los cinco lanzamientos.

En base a ello, y a que Holanda convirtió los cuatro lanzamientos que necesitó usar para pasar de ronda, tenemos la conclusión de este choque, la clasificación holandesa y la certificación de unos cuartos también muy intensos. El resultado final le da la razón a Van Gaal y también a Krul, ambos serán reconocidos como los héroes de la eliminatoria y los próximos partidos nos dirán la importancia y trascendencia que puede tener esta decisión.

Ahora nos esperan unas semifinales con sendos enfrentamientos entre combinados americanos y europeos de los que saldrán los dos grandes finalistas de esta edición del Campeonato del Mundo de Fútbol que se disputa en Brasil. Aquí lo contaremos y lo debatiremos también si queréis acompañarnos.