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15
Mar 2012
13:07
Champions League, 13 y 14 de marzo, por Rafa Benítez

Articulos en General

Rafa Benítez

Apurada la ronda de partidos de vuelta de los octavos de final de la Europa Champions League, ya tenemos los nombres de los clubes que conforman el selecto ramillete de elegidos para disputar los cuartos. Tras el doblete de encuentros del pasado martes y otros tantos disputados ayer, ya sabemos quienes acompañarán a Milán, Apoel Nicosia, Barcelona y Benfica en el sorteo que tendrá lugar mañana viernes y en el que quedarán definidos los cruces en esa búsqueda de la final que se disputará en el Allianz Arena de Múnich en el próximo mes de mayo. Y como la jornada volvió a dar para mucho, vamos a analizar los aspectos más destacados de la misma.

Bayern Múnich, 7-FC Basel, 0.


Éste fue de ese tipo de partidos en los que hablar de sistemas no tiene finalmente mucho sentido. Sin embargo, podríamos decir que el Bayern salió con un 1-4-2-3-1 y el Basel con un 1-4-4-2. Es evidente que los sistemas no marcaron la diferencia y sí la calidad y el enorme desequilibrio entre ambos siempre a favor de los jugadores del conjunto bávaro.

En concreto y al principio del encuentro, Robben se encargó de crear peligro una y otra vez por la derecha y en los primeros minutos ya habíamos contabilizado un contraataque con peligro, un tiro cuando condujo hacia adentro y a su izquierda y una pared dentro del área que mostraba su implicación y participación en este partido.

Con este alto ritmo impuesto por los alemanes, en los primeros minutos lo lógico era que llegase el primer gol y lo hizo, aunque de la manera menos esperada. Fue con un balón desviado, que quedó a la espalda de la defensa y que aprovechó el citado Robben para abrir el marcador.

Otras dos ocasiones en un minuto por parte de Mario Gómez indicaban que los suizos lo iban a pasar mal, muy mal, pero nadie, sinceramente, esperaba que lo pasasen tan rematadamente mal.

Robben, como decía muy activo en los primeros minutos, desbordaba hacia dentro y buscaba paredes o situaciones de tiro que la defensa suiza no sabía contrarrestar y el dominio del Bayern (60% de posesión) se hacía más patente a medida que pasaban los minutos. Cuando en el minuto 41 llegó el segundo gol a raíz de un contragolpe que terminó con un pase de Robben para que Müller hiciese el 2-0, el duelo parecía prácticamente terminado. Nada más lejos de la realidad, el 3-0 en el minuto 43, en una falta lateral que Badstuber tocó hacia atrás para que rematase a placer Mario Gómez, no era más que un mazazo para la moral y las esperanzas del Basel. Eso sí, presagiaba un difícil y entretenido segundo tiempo.


En la segunda mitad, los visitantes tenían que intentarlo. Su único plan era correr a la espalda de Lahm cuando éste subía al ataque y tratar de salir a la contra cuando podían. Aunque como estaban tan replegados, apenas llegaban a la portería rival. Tenían orden y trabajo colectivo, pero no la calidad para sorprender a los alemanes.

Ribery tomó el relevo de Robben y en los tres siguientes goles, el cuarto, el quinto y el sexto, desbordó por velocidad a su lateral para dejarle tres tantos en bandeja a Mario Gómez, que marcó un total de cuatro y se lo agradeció a Ribery públicamente.

Otro detalle a resaltar fue la vuelta de Schweinsteiger tras su lesión, lo que le dará más calidad al medio campo del Bayern. Se hizo notar con su pase a Robben para que firmase el 7-0. El conjunto bávaro había marcado 14 goles en sus dos últimos partidos. Siete en la Bundesliga y otros tantos en la Europa Champions League.

En definitiva, un partido entretenido pero en el que la superioridad del Bayern fue manifiesta desde el pitido inicial y hasta el final. Un choque que nos dejó la impresión de que, si el Bayern tiene su día, no hay que descartarlo para la final en su propio estadio en Múnich.

Inter Milán, 2-Olympique Marsella, 1.

Sorpresa, aunque algunos pueden pensar que menos, en Milán. El Inter se queda fuera de la lucha por la final en Múnich tras un compromiso de alternativas, en el que acarició la prorroga por momentos para terminar fuera de la forma más dolorosa posible. Es curioso, pero tanto el duelo de ida en Marsella como el de vuelta en Italia terminaron por decidirse en el tiempo de descuento. Habrá quien asevere que eso forma parte del guión y que ahí también está la grandeza del fútbol. Hasta que no pita el árbitro…

Si nos referimos a los planteamientos tácticos, a los dibujos iniciales sobre el césped, cada uno se aferró a su propia filosofía. Un afianzado 1-4-3-1-2 en el Inter, que era lo esperado por lo mucho que se jugaba y a pesar de que ha utilizado diferentes alternativas a lo largo de la temporada, y el 1-4-2-3-1, con un doble pivote muy físico, para el Olympique de Marsella que se esperaba mucho más contemporizador de lo que finalmente terminó siendo. Y es que dominó el conjunto local, intentando ser sobre todo muy vertical y dio sensación de llevar el control del partido. Pero quien mejor trató siempre el balón, llevando su particular control también y poniendo el encuentro donde le interesaba, fue el plantel marsellés.

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Tuvo sus ocasiones el equipo italiano que salvó con algo de fortuna, también hay que decirlo, el portero del conjunto francés, especialmente el remate de Milito con el pecho. Bajó el ritmo en la segunda parte el Inter de Milán y su rival francés aguantó bien mirando como las agujas del reloj se aproximaban a su objetivo. Estuvo siempre muy entero, quizás salvo en el tramo que transcurrió entre el 1-0 y el 1-1 donde tuvo una especie de ‘ataque de pánico’ y estuvo un poco ‘contra las cuerdas’. Cuando parecía que el choque y la eliminatoria circulaban por el mismo sitio, con la eliminación interista en el horizonte, llegó el embarullado gol de Milito para igualar y poner rumbo al periodo de prórroga.

Luego el tramo final se convirtió en un epílogo envenenado para los locales. El momento clave, el error de cálculo en el zaga local en un saque de puerta de Mandanda. Brandao, no exento de la suerte necesaria en estos casos, se acomoda el balón con la espalda para ajusticiar a Julio César y convertir a su propio portero en asistente inesperado. El resto resultó estéril para los esfuerzos e intenciones interistas. Sencillamente no había tiempo para neutralizar una ‘estocada’ mortal de necesidad. Llegó el penalti, con la correspondiente expulsión del meta del Olympique por doble amonestación, y el gol de Pazzini sólo sirvió para engordar la historia de un partido que fue de menos a más en emoción e intensidad. El Inter se quedó fuera y Didier Deschamps llevó a su equipo por una senda que no pisaba desde los años noventa, cuando terminó siendo el campeón en la final.

Chelsea, 4-Nápoles, 1.


Partido que se presumía emocionante y que realmente cumplió con esas expectativas. El Chelsea comenzó el choque con sus ‘veteranos’ sobre el césped para enfrentarse a un Nápoles que llegaba con confianza en sí mismo y lo demostró en los primeros minutos con varias llegadas a la portería de Cech todas ellas con bastante peligro.

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En lo que se refiere al conjunto londinense, con un dibujo de 1-4-2-3-1, con Ramires que empieza en medio campo por la izquierda y Sturridge por la derecha, con Drogba arriba y Juan Mata por detrás de él.

El bloque italiano, con su sistema habitual, 1-3-4-3, con gran trabajo de sus hombres de las bandas y que se vio afectado y obligado a maniobrar con la lesión de Maggio (36’), entrando Dossena en la izquierda y pasando Zúñiga a la derecha.

Eso no cambió su idea de juego, salir tocando desde atrás siempre que puedan y mucha movilidad de los hombres de arriba, con alguno viniendo a recibir entre líneas y otro, normalmente Cavani, corriendo a la espalda de la defensa.

Tras una primera ocasión de Sturridge en los primeros minutos, se suceden las ocasiones napolitanas. Hamsik, Cavani y Lavezzi disfrutan de una bastante clara cada uno en los primeros compases del partido.

En el Chelsea, Ramires, aunque empieza en la banda izquierda, se mueve por dentro para dejar espacio a Cole en sus subidas y por la derecha es Ivanovic el que tiene mucho tiempo para recibir y decidir qué hacer con el balón. Con todo, sus centros desde muy atrás no crean demasiado peligro.

Mata y Lampard no encontraban huecos por el centro, justo donde los napolitanos defienden bien. Cuando parecía que el equipo celeste controlaba el duelo, suele pasar, un centro desde la izquierda de Ramires es rematado espléndidamente por Drogba para hacer el 1-0. Luego, algo más de presión inglesa durante algunos minutos, aunque prevalece la sensación de peligro de los italianos siempre a la contra.

La posesión es del equipo inglés, 67% por 33%, aunque los futbolistas napolitanos siguen siendo peligrosos al contraataque...

El Chelsea trata de mover el balón con paciencia buscando el hueco en la defensa rival. Para ello, Lampard baja mucho a recibir.

Termina el primer tiempo con apuros para los visitantes en un centro de David Luiz y se intuye una segunda parte muy interesante.

En la reanudación y para no defraudar esa previsión, un gol de cabeza en el minuto 47 de John Terry en un saque de esquina pone al Chelsea en ventaja. Pero un poco más tarde, a los 55 minutos, Inler hace un buen tanto en un golpeo desde fuera del área y otra vez la ventaja pasa a ser para los italianos.

Entra Torres por Sturridge en el 60 y se coloca también arriba, pero escorado hacia la derecha. Desde el primer momento confirma que tiene ganas y que entiende que para mejorar debe esforzarse. Y lo hizo hasta el final para ayudar a su equipo especialmente cuando el cansancio empezó a aparecer y los que salían del banquillo eran, lógicamente, los más frescos sobre el campo.

Seguían las ocasiones por ambas partes hasta que un penalti, por unas manos de Dossena, es transformado por Lampard y pone en ventaja nuevamente al Chelsea.

El encuentro estaba más abierto, el Nápoles tenía algo más el balón y ambos equipos seguían acumulando ocasiones. El cuadro londinense tiró hasta 17 veces a puerta y el equipo italiano llegó a 16, por lo que los números confirman la sensación que teníamos durante el choque de que los dos equipos salieron a marcar y no a especular. Especialmente, y como ocurre con frecuencia, el bloque visitante que venía con ventaja.

En el tiempo extra, se van realizando los cambios para sustituir a los jugadores más cansados o incluso lesionados, como en el caso de Terry, y la tónica es la misma: más espacios y más sensación de peligro en ambas porterías. Que los jugadores del Nápoles son peligrosos al contraataque, lo sabíamos todos. Pero cuando los delanteros bajaban a recibir les dejaban girarse y ahí mostraban también su peligro en el juego combinativo cerca del área. Por su parte, el Chelsea marcó sus goles tras golpeos largos y en acciones a balón parado, o los posteriores rechaces, y dio sensación de peligro con más espacio (ocasiones de Torres o Drogba) que en el citado juego combinativo con el equipo italiano cerrado atrás.

En los minutos finales, los jugadores del Chelsea manejaron el partido para dejar pasar los minutos y conseguir un resultado que les hace ser el único equipo inglés en el sorteo de cuartos de final fase de la Europa Champions League.

Real Madrid, 4-CSKA Moscú, 1.


También solventó el trámite el Real Madrid y terminó goleando al CSKA, aunque el marcador de 4-1 puede resultar engañoso ya que los ‘blancos’ pasaron por algún apuro más de lo previsto inicialmente. Y es que el equipo ruso volvió a ser ese incómodo rival que se presentó en el ‘Santiago Bernabéu’ dispuesto a hacer su partido y a apurar las escasas opciones que tenía de capitalizar una sorpresa. No lo consiguió porque el cuadro madrileño es muy superior y porque si a eso se le suman algunos errores no forzados muy graves de los visitantes, la misión de remontar pasa a convertirse en imposible. Doblete de Cristiano Ronaldo, que sigue engordando unas cifras absolutamente impresionantes en cuanto a la conversión de goles, y uno para cada uno de los jugadores que compiten por un puesto en la vanguardia del Real Madrid: Higuaín y Benzemá.

El conjunto madridista comenzó plantándose en el campo organizado en su habitual 1-4-2-3-1 con algunas acciones de movilidad destacadas. Por ejemplo, las acciones de Ozil y Ronaldo yendo hacia dentro y dejando espacio para las subidas de los laterales, especialmente las de Marcelo por la banda izquierda del ataque local.

Como queda dicho con anterioridad, el Real Madrid es un conjunto con muchos más argumentos y recursos técnico-tácticos que su rival que, durante muchas fases del encuentro, alternó posesiones largas de balón con transiciones rápidas basadas en pocos toques y buena efectividad. Casi desde el primer momento se plantó en el campo del rival, los dos centrales acostumbraban a estar en el semicírculo central, y tuvo mayor posesión del balón, buenos movimientos de sus hombres de bandas de fuera hacia dentro y entre líneas. Sobre todo, otra vez, de Ózil y C.Ronaldo. Logró crear superioridad numérica en la banda izquierda con las incorporaciones de Marcelo, dio una aceptable salida al balón desde la zona de iniciación e imprimió un movido ritmo al partido. Aunque en todo momento tuvo el control del mismo, en el último tercio bajo en intensidad y capacidad física y los movimientos de presión se aplicaron de manera menos coordinada y efectiva. Con todo, su buena finalización, su enorme calidad y el potencial de sus jugadores en los últimos metros le dieron la victoria y la eliminatoria.

Enfrente, el CSKA se amparó en un sistema de 1-4-4-1-1 ó 1-4-2-3-1, dependiendo de los movimientos o mentalidad más o menos ofensiva de sus jugadores, lo viene haciendo así desde la marcha de Wagner Love, con dos líneas de cuatro que replegaban juntas al borde del área y que incomodaban bastante las intenciones del Real Madrid de superarlas. Aguardaban en campo propio para iniciar la presión que, como es norma, no era demasiado asfixiante. Las ausencias de Honda, fuera de la convocatoria, y de Mamaev, inicialmente en el banquillo, hicieron que les costase mucho salir. Con todo, buscaron siempre robar y salir al contragolpe intentando sorprender al contrario basándose en el buen momento de su referente arriba, Seydoy Doumbia.

Quizás por eso basó principalmente su juego en transiciones cortas, rápidas a la contra, como queda dicho, y con pocos golpeos e irregular éxito. Insistió más en el primer tercio del partido por la banda derecha, con un desacertado Musa, que demasiadas veces se quedaba sin campo. A veces, aceptables caídas a bandas de Doumbia y movimientos entre líneas de Dzagoev, aunque con poca continuidad, ritmo e intensidad en sus acciones ofensivas en general.

Mostraron dudas y descoordinación en defensa, especialmente en movimientos de basculaciones hacia dentro, y no lograron contrarrestar las incorporaciones y la superioridad numérica con los que le combatió el bloque rival por su banda izquierda. Aleksei Berezutski es lento y su gemelo Vasili no estuvo precisamente acertado en las acciones de coberturas y ayudas al lateral. Por último, no mantuvieron una buena distancia y equilibrio entre líneas y mostraron desajustes y descoordinación defensiva por las zonas de los laterales y a las espaldas de los dos centrales. A veces, llevaron a cabo repliegues sobre su propia área y una masificación de jugadores, aunque más estáticos y testimoniales que realmente efectivos.

En definitiva, los ocho equipos que entrarán en el bombo para el sorteo de cuartos de final de la presente edición de la Europa Champions League serán dos españoles, FC Barcelona y Real Madrid, y uno de cada una de las siguientes nacionalidades: Chelsea como equipo inglés, Milán como conjunto italiano, Bayern Múnich como alemán, Benfica como cuadro portugués, Olympique Marsella como club francés y el Apoel de Chipre.