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23
Feb 2012
19:06
Champions League, 21-22 de febrero, por Rafa Benítez

Articulos en General

Rafa Benítez

CSKA, 1-Real Madrid, 1.
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Duelo con sorpresa final el del estadio ‘Luzhniki’ moscovita, en el que el Real Madrid vio como su rival lograba igualar el marcador en el último suspiro y en una de las contadas ocasiones de las que disfrutó el cuadro de Leonid Slutsky. Ese tanto en el descuento obligará al conjunto madridista a sentenciar en la vuelta en el ‘Santiago Bernabéu’.

Los rusos se organizaban en un 1-4-4-1-1 intentando replegar buscando superioridad en mediocampo. El objetivo, frenar las acometidas ‘blancas’, algo que no siempre consiguieron. Enfrente, el Real Madrid dibujó un 1-4-2-3-1, con Xabi Alonso muy atrás, Cristiano Ronaldo partiendo de la banda izquierda para buscar hacer daño por dentro y, al tiempo, permitir las subidas de Coentrao. El primer contratiempo para el cuadro madrileño, casi el único a excepción hecha del empate postrero, llegó con la lesión de Benzemá, con problemas en un aductor tras un golpeo en largo que le obligaron a retirarse muy pronto (m. 15). Entró Higuaín y el Real Madrid siguió a lo suyo, concentrado en la idea de no complicarse, de mostrase siempre ordenado y controlar de inicio a fin el encuentro.

Ronaldo y Callejón cambiaron de banda y un poco después de ese cambio se produjo un centro del primero a manera de advertencia de lo que vendría después, el 0-1, que llegó en el minuto 26. Higuaín atento se anticipa a un defensa, centro de Coentrao, error en el despeje de un defensor y Cristiano a la red de un zurdazo.

Equilibrándose el encuentro, con los dos equipos ordenados y saliendo ambos si podían a la contra, ninguno parecía cómodo teniendo el balón (tal vez por la influencia del césped artificial), y así acabó la primera mitad con esa ventaja mínima del Real Madrid.

En la segunda y de entrada, el CSKA parece apretar y buscar la portería contraria. Mejor para el planteamiento madridista: si los rusos van hacia arriba, la sentencia puede venir en uno de esos contragolpes mortales de necesidad que tiene al uso. Mientras, Cristiano y Callejón siguen intercambiando sus posiciones aunque da la impresión que el luso está más cómodo en la izquierda. A punto estuvo de sentenciar el luso en otro balón en el que gana la espalda a la defensa. Más control en el segundo tiempo de los rusos, con Seydou Doumbia en el CSKA como el único capaz de hacer cosas diferentes, aunque sin precisión, pero el Real Madrid sigue muy ordenado, sin hacer concesiones y dispuesto siempre a salir a la contra para rematar la faena.

Como queda dicho, el partido reservaba una sorpresa para el final. Una falta a favor del cuadro ruso, el balón muy tocado que queda en el área tras un remate de cabeza y Wernbloom que fusila a Casillas rompiendo su inmaculada racha en Champions. De vuelta al inicio, la sentencia, en el ‘Santiago Bernabéu’.

Nápoles, 3-Chelsea, 1.

Encarriló la eliminatoria el Nápoles, tras remontar el tanto inicial de Juan Mata y en un compromiso muy abierto que siempre fue a beneficio del espectador y en el que el Chelsea terminó encajando tres goles cuando el partido se descontroló.

Salió el Nápoles con su clásico 1-3-4-3, con sus dos hombres de banda de largo recorrido, con lo que casi era un 1-5-4-1 porque Cavani se quedaba un poco más adelante, con esa disposición buscaba una ocupación racional de los espacios y tapando las vías del cuadro inglés. Éste, por su parte, se amparó en un 1-4-2-3-1 con Bosingwa en la izquierda. No duró demasiado en el campo. Justo después de un aviso de Edinson Cavani que para Petr Cech, el portugués cae lesionado con un problema en los isquiotibiales que le impide seguir. Entra Cole justo antes de que Cavani tenga otra ocasión, aunque esta vez la jugada quede anulada por fuera de juego.

El Nápoles aparece como el equipo más peligroso en el arranque del duelo merced a su velocidad y a los continuos desmarques de los jugadores de arriba. Con todo, el primero en inaugurar el tanteador fue el Chelsea tras un error de Paolo Cannavaro que aprovecha Juan Mata para poner por delante a su equipo con una excelente finalización (m. 26).

Con el propio Mata evidenciando alguna molestia, con Hamsik algo retrasado preocupado por las subidas de Cole e Ivanovic intentando sacar partido a sus saques de banda largos, asistimos a un cambio de decorado total. En el minuto 38 empata Lavezzi de un buen tiro desde fuera del área. Justo antes del descanso, en la prolongación de la primera entrega, llega el 2-1 con un balón a la espalda de la defensa en un centro desde la banda. Cavani no perdona y desequilibra el marcador y al Chelsea.

Intentó enmendar la plana el equipo inglés consciente de lo que se le iba en el envite. Daviz Luiz se lanzó arriba en más de una ocasión, Sturridge intentó ser el desatascador de otras tardes, pero cuando se paraba le cerraban bien su pierna dominante y Drogba empezó a merodear con peligro. Sin embargo, una jugada en la que David Luiz no despejó con contundencia, propició el 3-1 que cerraría el marcador con Lavezzi haciendo doblete.

Con los cambios (Lampard y Essien por Maloudá y Meireles), el bloque británico pasó a un 1-4-3-3 en su búsqueda desesperada por cambiar el resultado. Essien, Ramírez y Lampard formaban el eje central y Mata se abría a la izquierda, con cierta libertad de movimientos.

De ahí al final, el partido se abrió mucho y los dos equipos iban de un lado a otro siendo muy largos, demasiado. Hubo opciones para ambos cuando el choque enloqueció pero el 3-1 no se movió y pasó a ser el resultado definitivo.

Olympique Marsella, 1-Inter Milán, 0.

Otro gol justo al final sirvió para que el Olympique de Marsella ganase un compromiso que no pasará a la historia por sus excelencias futbolísticas pero que sí supo mantener el interés y la emoción hasta el final. El gol del mayor de los hermanos Ayew terminó siendo la sentencia.

El Olympique se organizó con un 1-4-2-3-1 que era una continuación de su trayectoria táctica reciente. Tuvo mayor posesión que el Inter, pero no el control del partido aunque jugó más tiempo en el campo del rival. Trató siempre de elaborar las jugadas con triangulaciones y cierta movilidad e intentó penetrar por las bandas, con más insistencia por la derecha con Amalfitano y dobladas de Azpilicueta. Buscó el juego entre líneas a través de Valbuena, el propio Amalfitano y André Ayew y en general mantuvo un buen equilibrio defensa-ataque. En el segundo periodo, el bloque galo tuvo más intensidad en ataque y mejores llegadas desde atrás, con lo que dieron sensación de peligro ganando rechaces, especialmente en segundas jugadas y tras acciones a balón parado. Como muestra, el gol de André Ayew en el minuto 92. En el cómputo global y a manera de resumen, trataron de elaborar bien las jugadas pero les faltó algo de precisión a la hora de profundizar de cara al marco contrario.

Mientras, el Inter salió con su 1-4-3-1-2 para dar libertad a Sneijder. Estuvo más cómodo replegado, para tener espacio y poder sacar sus contraataques aprovechando la movilidad de Forlán y las caídas de citado Sneijder a ese lado. Dio sensación de peligro más que nada en acciones a balón parado. A medida que avanzaba el duelo, defendió más atrás y tuvo problemas para neutralizar las acciones a balón parado, como se pudo comprobar en la jugada del gol postrero encajado.

Basilea, 1-Bayern Munich, 0.
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Aunque la superioridad sobre el papel del Bayern se debería haber visto reflejada en el campo y el marcador, sin embargo no fue así y pudimos disfrutar de un encuentro más que interesante a nivel táctico. El estado del terreno de juego no ayudó a ninguno de los dos equipos, pero se pudo apreciar que ambos sabían lo que estaban haciendo.

El Bayern, que partió de un sistema 1-4-2-3-1, tenía la posesión. Pero en parte porque el Basilea, con un compacto 1-4-4-2, estaba cómodo con su plan de encuentro. Replegado muy cerca de su área y dispuesto a salir a la contra en cuanto hubiese una oportunidad, con criterio y sin precipitarse. Cuando tenían la posesión, dibujaban buenas triangulaciones, como en el tiro al larguero de Frei. Tuvo sus ocasiones, pudo marcar y defendió bien. Como aspecto destacable en lo táctico, las ayudas de los exteriores a sus laterales para defender a Robben y/o Ribery. Sabiendo el peligro que atesoran estos jugadores, siempre eran dos para defender y eso dificultaba las penetraciones de los exteriores del Bayern.

El cuadro bávaro, por su parte, hacía lo que debía. Cambios de orientación, dobladas por las bandas, algún tiro de fuera, pases interiores para tener un par de claras ocasiones… En resumen, que buscaban distintas formas de penetrar en una defensa organizada y sólo el pero de que en retaguardia estaban algo abiertos, lo que permitía las llegadas con peligro del conjunto suizo.

En la segunda parte, el Bayern salió con más determinación en busca de un buen resultado, pero los locales seguían defendiéndose con orden y saliendo a la contra. No pareció ser un mal equipo. Como se decía antes, tienen las ideas claras y aportan grandes dosis de trabajo colectivo. Eso sí, se pudo apreciar su vulnerabilidad cuando les cogieron con espacio a la espalda, que era cuando los alemanes podían aprovechar su velocidad y los movimientos de sus hombres de arriba.

El gol del sustituto Stocker en el minuto 85, a pase del otro suplente en este partido, Zoua, deja para el choque de vuelta en Munich un encuentro muy interesante y, a la vez, algo complejo para los locales. Porque si algo hizo bien el Basilea, fue defender con intensidad y orden. En Alemania no saldrán tanto a la contra y será más difícil sorprenderles. De cualquier manera, como queda dicho, los jugadores del equipo germano han tratado de penetrar con criterio en todo momento y, si no les puede la ansiedad, esa será una de las claves para el compromiso de vuelta.