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18
Abr 2012
13:34
El 'Bernabéu' dictará sentencia, por Rafa Benítez

Articulos en General

Rafa Benítez

Ya tenemos la primera entrega de la serie de partidos, hasta cuatro, que certificarán las semifinales de la UEFA Champions League y decidirán, al tiempo, a los dos equipos que tendrán que disputar la final, allá por el mes de mayo, en el mismo estadio en el que anoche se iniciaron esas referidas ‘semis’ de la competición futbolística continental de más prestigio.

Llegar a estas alturas de la competición tiene que ser garantía de encuentros intensos, emocionantes, muy peleados, tremendamente disputados, a lo peor no sobrados de preciosismo, pero interesantes de inicio a fin. Y el de anoche cumplió con esas expectativas. Vamos a intentar analizarlo para sacarle, si podemos, todos los perfiles posibles, todas las lecturas que nos permita el desarrollo de este competido choque del pitido inicial al final.

Bayern Múnich, 2–Real Madrid, 1.

Lo primero que hay que decir es que, de inicio, los dos bloques salen con sendos 1-4-2-3-1 como dibujo punto de partida sobre el césped. El Bayern, con Bastian Schweinsteiger como uno de los dos medios centros, en concreto en la izquierda junto a Luiz Gustavo y con Toni Kroos por delante. El Real Madrid, con Ángel Di María en la derecha y Fabio Coentrao como lateral en la que se convirtió, de salida, en la principal novedad del equipo blanco con respecto a compromisos anteriores.


El cuadro muniqués no mueve el balón con velocidad cuando inicia el juego desde atrás y el madrileño, por su parte, espera sin apretar con mucha intensidad en su propio campo. Ninguno de los dos quiere cometer errores de los que arrepentirse, ambos saben que tienen enfrente un rival que es peligroso al contraataque, que tiene mucha pólvora arriba y no quieren perder el balón arriesgando con las consecuencias que podría traer esto de forma inmediata.

Sin embargo, los futbolistas del club alemán tienen la obligación de atacar, por jugar en cancha propia, y se aprecia el peligro de las contras del Real Madrid cuando, a los seis minutos, una pérdida en mediocampo del Bayern supone el primer balón interior entre los centrales para Karim Benzema, que tira a las manos de Manuel Neuer. A los pocos minutos, sin solución de continuidad, otra carrera del propio Benzema entre los centrales y un par de corners para el equipo blanco.

El juego del Real Madrid está muy claro sobre el tapete. Hay que recuperar rápido y enviar largo a la espalda de los centrales. Además, cuando inician desde atrás, la ligera presión de Mario Gómez o Toni Kroos sobre Xabi Alonso, hace que sean precisamente los centrales los que saquen el balón y casi siempre es en largo, en diagonal para Cristiano Ronaldo o Di María o la espalda de la defensa, buscando a Benzema.

Al filo del primer cuarto de hora, el Bayern reclama un penalti cometido presuntamente sobre Ribery. Y aunque Sergio Ramos le tira levemente de la camiseta, parece muy poco contacto como para derribarlo y, por tanto, para que siquiera tuviese entidad para ser jugada punible.

En el minuto 16, viene el primer gol del encuentro en un rechace tras la salida de un córner. Frank Ribery, ante la pasividad de Di María, recoge un rechace y remata a la red, con Luiz Gustavo en posición de fuera de juego, aunque por la rapidez de la acción es discutible si influyó o no en la jugada.

El Real Madrid no encuentra a Alonso y su juego se basa casi siempre en golpeos largos desde la línea de defensa, que salen especialmente de las botas de Pepe, que apenas crean peligro de cara a la portería contraria.

Enfrente, el Bayern sigue insistiendo una y otra vez con las subidas de Philipp Lahm y alguna tímida de David Alaba, que tardó más de media hora en decidirse a subir, más preocupado por defender a Di María que en atacar el área contraria.

Llegados a ese punto, Mourinho mueve a Ozil a la derecha, con Di María por dentro, pero sin demasiado efecto en el ataque del conjunto madridista aunque, por el contrario, sí permite que suba algo más Alaba, lo que a su vez aprovecha Benzema para caer con más frecuencia a la espalda del lateral izquierdo del Bayern.

En relación a la primera parte, poco más que apuntar. Si acaso, un contraataque que termina con un tiro por encima del larguero de Mario Gómez y, en resumen y como declaración de intenciones, un Bayern que está evidentemente contento con el 1-0.

Sin cambios

Tras el descanso, no hay cambios de futbolistas aunque sí alguna variante. Vuelve Di María a la derecha otra vez y el Real Madrid juega con más insistencia balones largos diagonales o frontales a la espalda de la defensa germana.

A los cuarenta y siete minutos, se produce algo que se repite con frecuencia cuando juega el bloque madridista. Una falta en su medio campo y un jugador coge rápido el balón para hacer un golpeo largo a la espalda de la defensa y montar un contraataque tratando de sorprende a la defensa rival.

En el minuto 51, otra subida de Lahm atrayendo a los defensas, permite a Arjen Robben ir hacia adentro y terminar la jugada con un tiro a puerta. Sólo un minuto más tarde, el Real Madrid, aprovecha una pérdida en la frontal de su área y saca un rápido contragolpe que termina con el tanto del empate de Ozil tras una buena jugada, primero de Ronaldo y luego de Benzema. Con el 1-1, la eliminatoria se inclinaba del lado del conjunto visitante.

A partir de ahí, sigue la misma tónica del encuentro, con el Bayern intentando apretar algo más para conseguir su segundo gol.

En estos minutos se produce una jugada curiosa, con dos tarjetas amarillas por sendas faltas de Alonso y Coentrao en la misma jugada tras la aplicación de la ventaja por parte del árbitro.

Jupp Heynckes sustituye a Bastian Schweinsteiger y da entrada a Thomas Müller, que ocupa su habitual posición por detrás de Mario Gómez mientras Kroos se retrasa algo más para acompañar a Luiz Gustavo en el mediocampo.

A esas alturas, el peligro de los locales sigue llegando con las subidas de Lahm y el de los visitantes con sus rápidas salidas al contragolpe o sus golpeos largos, pero ninguno de los dos equipos se muestra realmente superior al otro.

Eso sí, el Real Madrid empieza a partir de ahí a manejar los tiempos del encuentro. Entra Marcelo por Ozil y se coloca en medio campo en la izquierda para ayudar a Coentrao por esa banda.

El Bayern aprieta algo más y se muestra siempre peligroso a balón parado, con una notable ocasión en un rechace tras una falta lateral que Mario Gómez remata alto.


En el minuto setenta y uno se dan unas curiosas estadísticas que sugieren, que confirman, lo igualado que estaba el partido: pases, 292 para el Bayern y 295 para el Madrid, y la misma precisión en el pase, 72%.

Llegados a ese punto, Ronaldo pasa a la derecha y más tarde entra Granero por Di María, para colocarse por delante de los medios centros y defender mejor esa parcela.

Alaba llega por primera vez a la línea de fondo en el minuto ochenta. Ribery tiene una ocasión en el 81 y, en vez de tirar, es demasiado generoso y pasa atrás para que corte un defensor.

Por su parte, el Real Madrid sigue a lo suyo y saca algún contragolpe cuando puede, pero la verdad es que sin mucho peligro al final.

Entra Higuaín por Benzema y no cambia nada. Lahm sigue subiendo, centra para que remate de cabeza Mario Gómez avisando de por dónde viene el peligro, que era inminente.

En el minuto ochenta y seis, el Bayern vuelve a reclamar un penalti por un supuesto derribo a Mario Gómez por parte de Coentrao, aunque Sergio Ramos despejó el balón anteriormente. ¿Por qué el árbitro auxiliar de ese mediocampo no se coloca en ese lado, el opuesto al asistente de banda, para tener otro angulo de visión distinto al del citado asistente o del propio árbitro principal?

Y para darle emoción al encuentro de vuelta, llegando al último minuto del tiempo reglamentario, Lahm vuelve a entrar por su banda y centra para que, una vez más, remate Mario Gómez. La diferencia es que en esta ocasión lo hace con acierto y consigue el 2-1 que pone en ligera ventaja al Bayern de cara al partido en el ‘Santiago Bernabéu’.

Termina el partido con una jugada en la que Marcelo ve, con fortuna, la tarjeta amarilla por una falta a Müller cuando ya no podía jugar el balón. El duelo se había calentado y lo mejor que podía pasar es que el choque terminase definitivamente.

A la vista de todo lo anterior, queda claro que nos espera otro partido muy interesante en la vuelta a disputar en Madrid. Tiempo al tiempo.