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07
Oct 2011
10:01
Así comenzó todo…

Articulos en General

Juanma Morán

Aunque muchos tienen referenciado el debut de Rafa Benítez con el Liverpool en la primera jornada de liga de la temporada 2004/2005, lo cierto es que la oficialidad de este hecho fue efectiva unos días antes. En concreto, en la ronda de clasificación para la Liga de Campeones que emparejó a su nuevo equipo con el Sturm Graz austríaco. Aparte de lo significativo del momento como hito en la cronología del técnico, aquel partido tiene asociada una historia particular por la cual será siempre recordado. Mientras Steven Gerrard daba cuenta del rival de turno con dos sensacionales goles, Michael Owen contemplaba desde el banquillo de los suplentes el desarrollo del juego.

Aquellos que gustan de analizar el mercado de fichajes con superficialidad y cortoplacismo, siempre señalarán la salida del que por entonces era uno de los delanteros con más clase del mundo, como una torpeza de Rafa en el mercado de fichajes. Descontextualizado el asunto, no hay duda de que es así. El sucesor de Ian Rush se fue al Madrid por 8,5 M £ más un futbolista semidesconocido llamado Antonio Núñez que apenas tuvo impacto en el año que se cambió en Melwood. Menudo negocio. Ahora bien, si tenemos en cuenta que estamos hablando de un jugador que estaba a punto de terminar su contrato y había anunciado públicamente su deseo de marcharse, la cosa cambia. Y en las oficinas que hay situadas debajo de The Kop lo saben bien. McManaman, ese tipo que en los noventa vistió la camiseta roja con el número siete sin sentir un ápice de presión, salió por la puerta de atrás del club dejando una compensación económica inexistente en la caja.

Fue la última tarde del "chico maravilla" antes de dejar definitivamente Anfield. Pero, sobre todo, fue la primera tarde en la que el entrenador que volvería a reestablecer el orden deportivo de los ochenta, defendía los intereses de todos los kopites como si fuera uno más de ellos. Y no era fácil. Primero porque lo sencillo para un recién llegado hubiese sido aguantar un año más los caprichos de la estrella de marras y no asumir la decisión de realizar una venta poco entendible para toda persona ajena a la situación que estaba teniendo lugar. Y segundo porque interiorizar la cultura de una afición lleva un tiempo y, en este caso, fue cuestión de días. Así empezó todo. Con un cero a dos en la ida de un fase previa y Michael Owen haciendo las maletas.